¿Sabes reconocer las emociones de los demás?
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Este es un blog sobre Comunicación y Oratoria, de la directora de la Escuela Europea de Oratoria (EEO), Mónica Pérez de las Heras. Aquí encontrarás información de actualidad sobre estos temas, así como interesantes análisis y reflexiones relacionados con hablar en público. www.escueladeoratoria.com
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Yo considero que si alguien se califica de "emocionalmente inteligente" demuestra, simplemente, que no lo es. ¿Por qué? Porque es como indicar que uno es perfecto o absolutamente íntegro. La inteligencia emocional es algo que debe trabajarse cada día, a fin de ser capaz de gestionar correctamente las emociones. Como se puede comprobar en el vídeo, uno de los pandas, aunque no entendamos los subtítulos que los japoneses le ponen, pierde los estribos cuando una de las ramas se rompe y él cae sobre el suelo. Y así se lo demuestra a la pobre rama, lanzándola y maltratándola de mala manera.
El enfado es sin duda una de las emociones más complejas de gestionar por el ser humano (aunque ya vemos que algunos animales tampoco lo hace muy bien). A veces cuando hablo de ello en clase alguien me pregunta: "Entonces, ¿no podemos enfadarnos nunca?". Mi respuesta es habitualmente la misma: "Sí, claro que podemos emplear esta emoción, aunque la inteligencia emocional nos ofrece la posibilidad de hacerlo correctamente. Sí podemos poner límites, sí podemos enojarnos, aunque nuestra respuesta se puede dar de muchas maneras. Cualquier cosa se puede decir si se dice con la suficiente asertividad. ¿Algún voluntario para enseñarle asertividad al panda del vídeo?
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La agresión de ayer al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi es, como tantas otras, inadmisible. Una vez más es un ejemplo de la violencia que nos rodea; la misma que ejerce la policía danesa contra los manifestantes de la Cumbre del Clima en Copenhague, o la misma que ha provocado que el periodista de Telemadrid, Hermann Tertsch se encuentre en el hospital después de que un violento le golpeara brutalmente. ¿Dónde está la tolerancia? ¿El respetar las ideas del otro? ¿La empatía? ¡Qué lejos parecen estar los más básicos valores del ser humano cuando cosas como estas suceden en el mundo.
Como se estudia en Inteligencia Emocional, el enfado, como el resto de las emociones básicas (alegría, tristeza, sorpresa, miedo y asco) son necesarias para el ser humano puesto que cumplen una función. Sin embargo, cuando el enfado no se gestiona adecuadamente, se transforma en su peor cara, la ira, capaz de provocar las reacciones más airadas de la persona.
Si el enfado se va acumulando en el interior, y no lo gestionamos adecuadamente, se convierte en un volcán, a punto de estallar. Cualquier gota que haga rebosar el vaso provoca una reacción desmedida como es la ira, de consecuencias imprevisibles. Sólo con el trabajo diario en inteligencia emocional se puede desarrollar un enfado sano, que sirva únicamente para poner los límites en su lugar adecuado. Ninguna idea, ningún acto, ningún principio, puede llevarnos a la violencia. ¿Homo sapiens?
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Vivimos en un mundo donde todo lo queremos de inmediato. Las máquinas, para volvernos un poco locos y desesperarnos, a veces se alían contra nosotros, tratando de recordarnos que no hay tanta prisa por hacer las cosas. Y perdemos la paciencia no sólo con las máquinas, también con las personas que nos rodean, que nos quieren. Esta semana te propongo trabajarnos la paciencia, la calma. Que el volcán del enfado no estalle.
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Vivimos en un mundo donde todo lo queremos de inmediato. Las máquinas, para volvernos un poco locos y desesperarnos, a veces se alían contra nosotros, tratando de recordarnos que no hay tanta prisa por hacer las cosas. Y perdemos la paciencia no sólo con las máquinas, también con las personas que nos rodean, que nos quieren. Esta semana te propongo trabajarnos la paciencia, la calma. Que el volcán del enfado no estalle.
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