¿Vences al perfeccionismo?
Etiquetas: inteligencia emocional, perfeccionismo, PNL, Programación Neurolingüística
Este es un blog sobre Comunicación y Oratoria, de la directora de la Escuela Europea de Oratoria (EEO), Mónica Pérez de las Heras. Aquí encontrarás información de actualidad sobre estos temas, así como interesantes análisis y reflexiones relacionados con hablar en público. www.escueladeoratoria.com
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El vídeo de esta semana muestra la construcción de un edificio de 16 plantas en 6 días en una ciudad china. ¿Es eso exigente o excelente? Las autoras del libro "No es lo mismo" (LID Editorial), Silvia Guarnieri y Miriam Ortiz de Zárate, nos muestran en él 32 distinciones del lenguaje importantes para la práctica del coaching y para la aplicación a la vida misma. Entre ellas, la de exigente y excelente. Así, dicen que la excelencia es "el cuidado y la atención por hacer las cosas lo mejor posible" mientras que la exigencia "busca no tanto hacer las cosas lo mejor posible como el hacerlas perfectas".
Ya lo he comentado en algún otro post anterior: "del perfeccionismo mejor irse quitando", y así me lo aplico a mí misma. Ahora, Sivia y Miriam nos lo explican estupendamente: la exigencia nos hace ver los errores como fracasos -teniendo en cuenta además que la palabra fracaso es una de las que la Programación Neurolingüística (PNL) nos invita a prescindir- mientras que en la excelencia "los errores son parte natural de la acción y pueden ser vistos como oportunidad".
Desde aquí, os invito a acercaros al libro "No es lo mismo" y aque conozcáis personalmente el resto de las otras 35 distinciones propuestas por sus autoras. Y tú... ¿eres excelente o exigente? Yo, me apunto a la excelencia.
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Etiquetas: inteligencia emocional, perfeccionismo
Desafortunadamente no tengo la foto que me hubiera gustado incluir en este post. La imagen de Obi mirándose al espejo por primera vez. Fue un instante que pasó exclusivamente de mi retina al recuerdo. Obi se vio de lejos, en un espejo que quedaba justo a su altura. Dio unos pasos hacia adelante y, al ver que el perro del espejo también lo hacía, echó marcha atrás, le pareció que ese can de la imagen le estaba faltando a su espacio vital. Día tras día, Obi se ha acercado cada vez más al perro del espejo y llegan incluso a olfatearse, sin conseguir mucho resultado. ¡Creo que por fin ha aceptado quién es cuando se mira al espejo!Etiquetas: identidad, inteligencia emocional, Obi, perfeccionismo
El perfeccionismo, en mi opinión, está hoy día sobrevalorado. Yo, que antes me consideraba perfeccionista, me estoy quitando. ¿Por qué? Porque creo que trae más problemas que beneficios. Cuando uno es perfeccionista es demasiado exigente consigo mismo, lo cual le lleva a sentirse mal cuando comete un error, "¿cómo he podido hacerlo así?". Por otra parte, el perfeccionista tiende a medir a todo el mundo por esa misma medida y, no olvidemos que la mayoría de la gente no es perfeccionista, por lo tanto, es difícil encontrar a alguien que haga lo que tú quieres tal como tú quieres. Ello lleva a no delegar o a encontrar faltas constantes en todo lo que hacen los demás. ¿Cómo dejar de ser "perfeccionista" y por tanto, dejar de sufrir por ello? Relajándose y flexibilizándose un poco. No importa tanto la simetría absoluta, que los cuadros estén excesivamente alineados o que ningún papel se mueva de su sitio. Relaja tu visión del mundo y serás más feliz contigo y con los demás.
También hay personas que, por considerar que no van a hacer algo de manera perfecta, no se ponen a ello: "nunca seré capaz de aprender inglés como un inglés nativo", "imposible que yo pinte como Goya", "jamás lograré ser un Nadal". Vale, es posible que, según tú, no puedas llegar a esos estándares, aunque desde luego, si no te pones a ello no lo lograrás. No hace falta ser el mejor en algo para disfrutar de una actividad. Una vez más, el relajar tu visión del mundo y disfrutar de aquello que te apetece hacer, sin tener como umbral el perfeccionismo, nos ayuda a vivir mejor. ¿Eres perfeccionista? Entonces posiblemente seas un sufridor/a.
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