miércoles, 30 de octubre de 2013

La experiencia en Oratoria de una médico en Dénver

Esta es la carta que ha llegado a la Escuela Europea de Oratoria de una de nuestras alumnas, la Dra. Marysol Súarez. 

Hola a Todos!!!

Mi nombre es Marisol, Soy médico residente y quiero compartir con ustedes mi experiencia en la Oratoria. Como se imaginaran me corresponde realizar muchas ponencias a mis compañeros, pero a pesar de esto sufro mucha ansiedad e inseguridad a la hora hablar en público. Hacen unos meses atrás estuve pensado si un curso de Oratoria me ayudaría a comunicarme mejor y controlar esta ansiedad. Así que busque en el internet Curso de Oratoria en Madrid y me encontré con el curso de Programación Neurolingüística (PNL) e Inteligencia Emocional (IE) de la Escuela Europea de Oratoria; No tenía idea sobre PNL, ni IE pero el programa parecía interesante. Y me pregunte ¿Por qué no intentarlo? No pierdo nada.

Entonces conocí a Mónica, la profesora, y a mis compañeros los cuales era de distintas profesiones pero teníamos un propósito en común: mejorar nuestra comunicación y controlar nuestra ansiedad. En dos días aprendimos muchas herramientas para jugar a nuestro favor a la hora de realizar una ponencia o hablar en público.

En septiembre de este año, fui invitada a un Congreso Internacional de Medicina en Dénver, Colorado, EEUU; para presentar un estudio en el había trabajado en los últimos años; Tenía que hablar frente a 200 personas en un idioma que no era el mío. El miedo y la Ansiedad casi me hacen perder esta oportunidad, así que puse en práctica algunas de las técnicas y herramientas que aprendí en el curso: la preparación de la ponencia con antelación, intenté dirigir las dispositivas a los tres tipos de públicos (Visual, Auditivo y Kinestésico)... lo que más me ayudó fue mi postura de neutralidad y el contacto visual con el público, me ayudó a  mostrar muchísima seguridad.

Toda esta experiencia me ha enseñado que no hay peor lucha, que la que no se hace Y que el miedo siempre estará allí, pero no podemos dejar que nos limite la vida.

Quiero agradecer a Mónica por haber compartido conmigo estas herramientas que tanto me ha ayudado.


Gracias…

Marysol Suárez

Gracias a ti, Marysol por contarnos tu experiencia. Desde la Escuela Europea de Oratoria nos sentimos muy orgullosos del éxito de los participantes a nuestros cursos y por eso hemos querido compartirlo con todo el mundo. La próxima convocatoria de "Oratoria con PNL" tendrá lugar los días 15 y 16 de noviembre en Madrid. Para otras fechas u otros cursos visita nuestra web. 

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lunes, 24 de septiembre de 2012

¿Sabes distinguir a Visuales, Auditivos y Kinestésicos?



Una  de las imágenes más llamativas de la campaña electoral estadounidense tuvo lugar hace unos días cuando el presidente entró a comprar 20 pizzas en un restaurante de Florida. El pizzero, un buen kinestésico según la Programación Neurolingüística, demostró su fuerza ante Barack Obama levantándole en el aire. También explicó que, a pesar de estar inscrito como republicano, ya hace cuatro años votó por Obama y que volvería a hacerlo.  

Conocer si una persona es más visual, más auditiva o más kinestésica nos permite anticipar su comportamiento y comprenderla mejor. También nos ayuda saber qué es lo que somos nosotros. 

En el caso de la Oratoria es fundamental porque un buen orador al hablar en público necesita expresarse en los tres idiomas: visual, auditivo y kinestésico. 

Todo esto lo puedes conocer mejor si haces alguno de los cursos de la Escuela Europea de Oratoria: www.escueladeoratoria.com


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domingo, 18 de septiembre de 2011

¿Quieres mejorar tu comunicación?



¿Te gustaría aprender a relacionarte mejor? ¿Comunicarte de manear adecuada con tu suegro, tu vecina, tu amiga, tu jefe, tus empleados, tus compañeros de trabajo, tu pareja? ¿Tener más facilidad para entablar amistades? Necesitas comunicarte mejor, el curso de “Comunicación con PNL e Inteligencia Emocional” de Mónica Pérez de las Heras te ayudará a conseguirlo. Aquí tienes información sobre lo que se hablará en el curso (21 y 22 de octubre, Madrid).

En un mundo de tecnologías infinitas, que te permiten comunicarte más con los demás, curiosamente, no te comunicas mejor. Bien que hemos dejado atrás el telegrama, el correo postal, el fax y que ahora transmitimos en segundos cualquier idea al resto del mundo, a través de internet, el correo electrónico, los blogs, los sms, las videoconferencias… y sin embargo, seguimos teniendo serios problemas para que una información que enviamos sea comprendida correctamente por el receptor. ¿Quién no quiere comunicarse mejor? Es la clave para mejorar nuestras relaciones con los demás.

Gestiona tus emociones

El 22 de octubre de 2010 se entregaron los Premios Príncipe de Asturias en Oviedo. El momento cumbre de la ceremonia tuvo lugar cuando la selección española de fútbol recibió el galardón. Su entrenador, Vicente del Bosque, tuvo un gesto increíble con su predecesor, Luis Aragonés, invitándole a recoger el premio con el equipo. ¿Qué llevó a este hombre a reconocer el trabajo de Aragonés, cuyas declaraciones durante el Mundial de Fútbol sobre la selección española no habían sido muy acertadas? Su inteligencia emocional. Vicente del Bosque se caracteriza por tener una gran capacidad para gestionar de manera adecuada sus emociones, lo cual le ayuda a mejorar su comunicación con los demás.

Y es que una de las claves comunicarte adecuadamente con los otros consiste en incrementar tu comunicación contigo mismo. Curioso, ¿no? Quizás pienses que, como llevas tanto tiempo contigo, ya te conoces, aunque a lo mejor no es así. Dice John Grinder, uno de los padres de la Programación Neurolingüística (PNL): “Soy más amigo de tu inconsciente que tuyo”, demostrándonos que hay un gran abismo entre nosotros y lo que nuestros inconscientes tienen que enseñarnos. ¿Cómo funcionan tus emociones? ¿Sabes controlar tus cargas emocionales? ¿Sabes “mantener tu vela”? La inteligencia emocional nos explica que cada uno de nosotros somos como un barco velero que viaja por el mar. La vela, en principio, está perfecta, extendida, lanzada al viento. Sin embargo, en cualquier momento, nuestra embarcación se ve sometida a un “empujón”: una tempestad, un cambio brusco en el viento, una marejada… y nuestra vela se tambalea peligrosamente, a veces incluso, cae. Esos movimientos que nos provocan la inestabilidad se traducen en la vida real por: un grito de un ser querido, un “bufido” de tu jefe, una mala respuesta de tu pareja. Sólo el trabajo constante de nuestra inteligencia emocional, una gestión correcta de nuestras emociones, consigue que nuestra vela esté ondeando al viento, a pesar de cualquier cosa que pueda suceder a alrededor.

La optimización de esa gestión de emociones se obtiene cuando logras que nadie tenga el poder de robarte tu sonrisa, es decir, que tu estado de ánimo lo eliges y lo controlas tú. ¿Que te pita un coche cuando vas a trabajar? Sonríe. ¿Que tu compañera de trabajo está especialmente borde? Sonríe. ¿Que tu pareja se ha levantado con el pie izquierdo? Sonríe. No dejes que nadie modifique tu estado de ánimo. Ese es el mejor camino para empezar a comunicarse bien.

Escucha no sólo con los oídos

Estás charlando con una amiga, sentada frente a ella en una cafetería, en este momento sólo ella habla y tú… tú estás pensando en la lista de la compra, los deberes de tu hijo o lo que vas a contarle en cuanto se calle. ¡Eso no es escuchar! Se emplea en inteligencia emocional el término “escucha activa” para indicar que, si tenemos dos orejas y una boca es por algo, porque deberíamos hablar la mitad y escuchar el doble. Escuchar con los cinco sentidos, porque el cuerpo de tu amiga también te está hablando, con su postura, con sus gestos, así como con su voz, su volumen, su tono… son los llamados “metamensajes” y te proporcionan mucha información. Generalmente, más de la que la otra persona nos quiere transmitir.

Nos gusta tanto hablar que estamos perdiendo “el noble arte de la conversación”. Si no somos nosotros los que llevamos la voz cantante, la charla no nos interesa. Para mejorar la comunicación es fundamental involucrarse en la conversación. Los temas pueden ser de lo más variado: expresa tu opinión y escucha la de los demás, te enriquecerán sus diferentes puntos de vista. Conocer personas de distintos círculos, niveles culturales, profesiones e incluso países, ampliará tu visión del mundo y completará tu educación en comunicación interpersonal. ¿Qué círculo nuevo de personas te gustaría conocer? Eso sí, cuando lo hagas, escúchalas con atención.

Comprende a los otros

Algunas mujeres musulmanas consideran que deben llevar velo y lo usan porque esa es una de sus creencias, inculcadas desde su niñez en su familia, a través de la religión, la educación, etc. Tú y yo creemos que el ideal de la figura femenina es 90-60-90 porque durante años y años nos han convencido de ello a través del cine y la publicidad. Aspirando a esa talla 36 de las modelos muchas mujeres se pasan la vida haciendo regímenes imposibles y sufriendo lo indecible por dicha creencia. Comprender lo que hay detrás de las decisiones de los demás es una buena manera de mejorar la comunicación con ellos. La Programación Neurolingüística (PNL) nos ayuda a conocer mejor a los otros, y a tratar de entender sus comportamientos. Una de las premisas fundamentales de este conjunto de herramientas que es la PNL es que “el mapa no es el territorio”. Y es que cada persona se hace un mapa diferente de la realidad dependiendo de sus vivencias, sus experiencias… Imagina que te colocaras en medio de la calle con un cubo de rubik en la mano, y que les preguntaras a las personas que pasan de qué color es el cubo. Algunas lo verán por un lado y dirán que es amarillo, las de otro lado explicarán que el cubo es verde, o rojo, o azul… dependiendo del ángulo desde dónde lo observen. Igual ocurre con la realidad –el territorio-, cada persona lo contempla desde su propio y único mapa.

¿Qué nos proporciona esta reflexión? La comprensión de que existen muchas versiones sobre la realidad, tantas como personas la contemplen y que por tanto, nos hace falta mucha tolerancia para acercarnos al otro. Una de las grandes trabas que encuentras a veces en la comunicación son tus propios juicios y prejuicios sobre los demás. Si con éste no te hablas por ser extranjero, aquel indigente, esa “pija” o aquel parado, ¿no te estás perdiendo muchas oportunidades de comunicación? De cada uno de ellos puedes aprender algo y, como dice un proverbio oriental: “si algo no te gusta de alguien, revísate tú, porque a lo mejor te pareces más de lo que quisieras a esa persona”.

Mimetízate con los demás

Un anuncio de la tele muestra cómo los empleados de una tienda de telefonía se mimetizan con cada cliente que llega adquiriendo las caras de cada uno de ellos. Está claro que si ello fuera posible sería una buena herramienta de comunicación. La PNL nos proporciona dos instrumentos muy interesantes para ello, como son la calibración y el rapport. Se trata de algo que tú ya sabes hacer, y de hecho lo haces de manera natural, aunque ahora la PNL le ha dado nombre y nos enseña a hacerlo con un fin específico, la mejora de la comunicación con los demás. Calibrar significa observar con los cinco sentidos a la otra persona para analizar: cómo respira, cómo habla, cómo gesticula, cuál es la postura de su cuerpo, cómo emplea la voz, qué dice… Contemplar todo ello te vendrá fenomenal para hacer un buen rapport. ¿Qué haces para saludar a un niño pequeño que viene andando por la calle? Agacharte para ponerte a su altura. Eso es rapport, adecuarte a la otra persona para mejorar la comunicación con ella. Fíjate en una pareja sentada en un restaurante. Si entre ellos existe una relación de amor, se mueven al unísono: sus ojos están pendientes uno del otro, sus cuerpos mantienen las mismas posturas, sus tonos de voz son semejantes… se produce entre ellos una especie de baile como el de dos cisnes en pleno cortejo. ¿Cómo puedes hacer el rapport? Muy sencillo. Cuando estés con una persona con la que te interesa que la comunicación fluya, síguela, es decir, imita sutilmente su respiración, el volumen de su voz, sus gestos, su postura… si lo haces suavemente verás cómo no se da ni cuenta y, sin embargo, la conversación se desarrolla con fluidez. Como yo suelo decir en mis clases, estas técnicas sirven para hablar con el jefe, la suegra, la pareja e incluso… para ligar.

Habla en visual, en auditivo y en kinestésico

Si hay personas que emplean más palabras visuales, otras más auditivas y otras más kinestésicas (referidas al tacto, gusto y olfato), está claro que nos entendemos mejor con aquellas que usan términos similares a los que nosotros empleamos. “No lo veo claro”, “no me suena bien” o “no cojo la idea” son tres maneras de expresar algo parecido y, sin embargo, según percibamos la realidad por nuestros sentidos –y no todos lo hacemos igual- utilizamos más palabras visuales, auditivas o kinestésicas. A fin de mejorar tu comunicación necesitas combinar todas ellas para que nadie se quede excluido cuando hablas y tu comunicación sea efectiva, sea como sea el interlocutor que tengas delante. Escuchándote a ti mismo percibirás qué términos empleas más y cuáles menos en cada circunstancia y podrás incrementar el uso de aquellas palabras que raramente utilizas.

Sé consciente de los 3 tipos de lenguaje

Cuántas veces los políticos dicen algo de lo cual después se tienen que arrepentir. Fue el caso hace unas semanas del alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, cuando al ser nombrada ministra de Sanidad Leire Pajín hizo un comentario inadecuado sobre “sus morritos”. Unas palabas que sentaron mal a un partido en particular pero sobre todo a las mujeres en general. El alcalde se desdijo de lo dicho en declaraciones posteriores. Este es un ejemplo de cómo nos ocurre en muchas ocasiones que no elegimos nosotros las palabras que queremos emplear.

¿Quién crees que elige las palabras que utilizas? ¿Y tus gestos? ¿Y tu tono de voz? Si has respondido “yo” a las tres preguntas estás en un error. No eres tú sino tu subconsciente quien elige tu vocabulario, tus gestos e incluso el uso que le das a la voz. De ahí que en numerosas ocasiones te cuestiones: ¿he dicho yo eso? ¿Cómo he podido comentarlo en ese tono? ¿Por qué no me ha creído? Claro que podemos ser conscientes de los tres tipos de lenguaje que empleamos: verbal (palabras), no verbal (gestos) y paraverbal (voz), aunque habitualmente no lo somos. ¿Te escuchas cuando hablas? Está claro que sabes lo que quieres decir aunque pocas veces nos damos el tiempo de recapacitar para elegir los términos que queremos emplear en nuestra comunicación. Las palabras salen de nuestra boca demasiado rápido sin darnos tiempo a pensar. Por ello, como nos dice la PNL se cometen errores de generalización (“todos los políticos son iguales”), de omisión (“lo rompió”) o de deformación como las lecturas de mente (“yo sé lo que piensa”). Generalizando, omitiendo información o deformándola no conseguiremos mejorar nuestra comunicación. Por tanto, escúchate, analiza qué palabras empleas y elígelas conscientemente.

El uso de la voz que hacemos en algunas ocasiones nos lleva a malentendidos y confusiones que no ayudan en la relación con los demás. Sobre todo cuando la conversación se mantiene por teléfono y no tenemos los gestos para escudarnos en ellos. “Perdona, no quería decir eso, era una broma”, podemos decir ante una mala interpretación de algo que hemos expresado incorrectamente. Una vez más, ser más consciente de tu tono de voz, volumen, velocidad, etc, te ayudará para una correcta comunicación con los demás.

Los gestos y las posturas inconscientes nos juegan malas pasadas porque hablan de tu incongruencia. A lo mejor estás diciendo algo con tus palabras pero tu cuerpo explica lo contrario. ¿Qué ocurre? El subconsciente de tu interlocutor lo capta como que le estás mintiendo, que muestras inseguridad, que no crees lo que comentas. Por ello es fundamental ser consciente en cada momento de dónde están nuestras manos, cuál es nuestra postura, qué gestos hacemos al hablar. Con un poco de práctica podrás dominar los tres tipos de lenguaje y expresar mejor lo que quieres expresar.

Si quieres conocer el programa aquí lo tienes:

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domingo, 4 de julio de 2010

¿Dónde está tu atención?




Este vídeo es un buen ejemplo de las cosas que pasan a nuestro alrededor y de lo inconscientes de ello que somos en muchas ocasiones. Nuestro cerebro puede captar una cantidad ingente de impactos visuales, auditivos, kinestésicos (tacto), olfativos y gustativos, sin embargo nuestro consciente no se percata de ello. Hagamos un ejercicio. Mira a tu alrededor y fíjate en todos los objetos de color rojo que hay, ahora cierra los ojos y trata de recordar las cosas azules que has visto. Pocas, ¿no? estabas tan centrado en lo rojo que las azules han pasado desapercibidas. Pues así nos ocurre con muchas cosas y personas. No vemos las señales de socorro que nos envía un amigo, no captamos la voz temblorosa de una persona al teléfono, no somos conscientes de la caricia que alguien nos da... y así, nos vamos perdiendo numerosos impulsos que podrían proporcionarnos más información, más datos, quizás hasta para ser más feliz. Y tú, ¿dónde está tu atención?

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domingo, 25 de abril de 2010

Monólogo: "¿Estás comunicando?"



Éste es uno de los cuatro monólogos que aparecen en el libro "¿Estás comunicando?" comentando los diferentes capítulos del mismo. Cuatro personajes: Genoveva -que es la que habla en este caso-, Mariano, Amanda y Roberto, son cuatro lectores que van leyendo los capítulos referentes a inteligencia emocional, Programación Neurolingüística (PNL), los tres tipos de lenguaje (verbal, paraverbal y no verbal)y la Comunicación en Grupo (Oratoria). Al final del libro los cuatro se reúnen para realizar una puesta en común.

La idea es que estos monólogos sean leídos por el lector en voz alta, tratando de hacer los puntos y las comas, así como las diferentes inflexiones de voz para practicar su oratoria. Una oportunidad más de mejorar tus cualidades al hablar en público. Cada uno de los personajes además ha sido creado con un sistema representacional preferente (visual, auditivo y kinestésico) y con unas creencias limitantes particulares que te invitan a descubrirlas y, por tanto, a practicar PNL.

"¿Estás comunicando?" ha sido publicado por LID Editorial, y en él se desvelan las 112 claves para mejorar tu capacidad de comunicación con PNL e inteligencia emocional. Con prólogo de Alicia Kaufmann. Aquí puedes ver el contenido del libro, y si quieres leer el primer capítulo, entra en la web de estascomunicando.

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sábado, 31 de enero de 2009

Análisis del discurso de investidura del presidente Barack Obama con PNL

El discurso de investidura del presidente de EEUU, Barack Obama, se analiza aquí con Programación Neurolingüística (PNL) comprobando si el texto incluye más términos visuales (V), auditivos (A) o kinestésicos (K). Las palabras o expresiones que delatan cada sistema representacional (SR) están en negrita y llevan a su lado el signo correspondiente. Se ha utilizado para ello la traducción que publicó el diario El País el 20 de enero de 2009.
Además las fotografías muestran distintos lugares del mundo donde se vivió ese mismo momento, desde la posición del presidente, la del público presente en Washingon, Times Square en Nueva York, los soldados americanos en Afganistán, la gente de un suburbio de Nairobi en Kenia, unos iraquíes en su domicilio y la familia Obama al completo.
"Queridos conciudadanos:

Me presento aquí hoy humildemente consciente de la tarea que nos aguarda(K), agradecido por la confianza que habéis depositado(K) en mí, conocedor de los sacrificios que hicieron nuestros antepasados. Doy gracias al presidente Bush por su servicio a nuestra nación y por la generosidad y la cooperación que ha demostrado en esta transición.

Son ya 44 los estadounidenses que han prestado juramento como presidentes. Lo han hecho durante mareas de prosperidad y en aguas pacíficas y tranquilas. Sin embargo, en ocasiones, este juramento se ha prestado en medio de nubes y tormentas. En esos momentos, Estados Unidos ha seguido adelante, no sólo gracias a la pericia(K) o la visión(V) de quienes ocupaban el cargo, sino porque Nosotros, el Pueblo, hemos permanecido(K) fieles a los ideales de nuestros antepasados y a nuestros documentos fundacionales. Así ha sido. Y así debe ser con esta generación de estadounidenses.

Es bien sabido que estamos en medio de una crisis. Nuestro país está en guerra contra una red de violencia y odio de gran alcance. Nuestra economía se ha debilitado enormemente, como consecuencia de la codicia y la irresponsabilidad de algunos, pero también por nuestra incapacidad colectiva de tomar decisiones difíciles y preparar a la nación para una nueva era. Se han perdido casas; se han eliminado empleos; se han cerrado empresas. Nuestra sanidad es muy cara; nuestras escuelas tienen demasiados fallos; y cada día trae nuevas pruebas de que nuestros usos de la energía fortalecen(K) a nuestros adversarios y ponen en peligro el planeta.

Estos son indicadores de una crisis, sujetos a datos y estadísticas. Menos fácil de medir pero no menos profunda es la destrucción de la confianza en todo nuestro territorio, un temor persistente de que el declive de Estados Unidos es inevitable y la próxima generación tiene que rebajar sus miras(V). Hoy os digo(A) que los problemas que nos aguardan(K) son reales. Son graves y son numerosos. No será fácil resolverlos, ni podrá hacerse en poco tiempo. Pero debes tener clara(V) una cosa, América: los resolveremos.
Hoy estamos reunidos aquí porque hemos escogido la esperanza por encima del miedo, el propósito común por encima del conflicto y la discordia. Hoy venimos a proclamar(A) el fin de las disputas mezquinas y las falsas promesas, las recriminaciones y los dogmas gastados que durante tanto tiempo han sofocado(K) nuestra política.

Seguimos siendo una nación joven, pero, como dicen(A) las Escrituras, ha llegado la hora de dejar a un lado las cosas infantiles. Ha llegado la hora de reafirmar nuestro espíritu de resistencia; de escoger lo mejor que tiene nuestra historia; de llevar adelante ese precioso don, esa noble idea, transmitida de generación en generación: la promesa hecha por Dios de que todos somos iguales, todos somos libres, y todos merecemos una oportunidad de buscar toda la felicidad que nos sea posible.

Al reafirmar la grandeza de nuestra nación, sabemos que esa grandeza no es nunca un regalo. Hay que ganársela. Nuestro viaje nunca ha estado hecho de atajos(K) ni se ha conformado con lo más fácil. No ha sido nunca un camino para los pusilánimes, para los que prefieren el ocio al trabajo, o no buscan más que los placeres de la riqueza y la fama. Han sido siempre los audaces, los más activos, los constructores de cosas -algunos reconocidos, pero, en su mayoría, hombres y mujeres cuyos esfuerzos permanecen en la oscuridad(V)- los que nos han impulsado en el largo y arduo sendero hacia la prosperidad y la libertad.

Por nosotros empaquetaron sus escasas posesiones terrenales y cruzaron océanos en busca de una nueva vida. Por nosotros trabajaron en condiciones infrahumanas y colonizaron el Oeste; soportaron el látigo y labraron la dura tierra. Por nosotros combatieron y murieron en lugares como Concord y Gettysburg, Normandía y Khe Sahn. Una y otra vez, esos hombres y mujeres lucharon y se sacrificaron y trabajaron hasta tener las manos en carne viva(K), para que nosotros pudiéramos tener una vida mejor. Vieron(V) que Estados Unidos era más grande que la suma de nuestras ambiciones individuales; más grande que todas las diferencias de origen, de riqueza, de partido.

Ése es el viaje que hoy continuamos. Seguimos siendo el país más próspero y poderoso de la Tierra. Nuestros trabajadores no son menos productivos que cuando comenzó esta crisis. Nuestras mentes no son menos imaginativas(V), nuestros bienes y servicios no son menos necesarios que la semana pasada, el mes pasado ni el año pasado. Nuestra capacidad no ha disminuido. Pero el periodo del inmovilismo, de proteger estrechos(K) intereses y aplazar decisiones desagradables ha terminado; a partir de hoy, debemos levantarnos, sacudirnos el polvo y empezar a trabajar para reconstruir(K) América.

Porque, miremos donde miremos(V), hay trabajo que hacer. El estado de la economía exige actuar con audacia y rapidez, y vamos a actuar; no sólo para crear nuevos puestos de trabajo, sino para sentar(K) nuevas bases de crecimiento. Construiremos las carreteras y los puentes, las redes eléctricas y las líneas digitales que nutren nuestro comercio y nos unen a todos. Volveremos a situar la ciencia en el lugar que le corresponde y utilizaremos las maravillas de la tecnología para elevar la calidad de la atención sanitaria y rebajar sus costes. Aprovecharemos el sol, los vientos y la tierra para hacer funcionar nuestros coches y nuestras fábricas. Y transformaremos nuestras escuelas y nuestras universidades para que respondan a las necesidades de una nueva era. Podemos hacer todo eso. Y todo lo vamos a hacer.

Ya sé que hay quienes ponen en duda la dimensión de mis ambiciones, quienes sugieren que nuestro sistema no puede soportar demasiados grandes planes. Tienen mala memoria. Porque se han olvidado de lo que ya ha hecho este país; de lo que los hombres y mujeres libres pueden lograr cuando la imaginación(V) se une a un propósito común y la necesidad al valor.

Lo que no entienden los escépticos es que el terreno que pisan(K) ha cambiado, que las manidas discusiones políticas que nos han consumido(K) durante tanto tiempo ya no sirven. La pregunta(A) que nos hacemos hoy no es si nuestro gobierno interviene demasiado o demasiado poco, sino si sirve de algo: si ayuda a las familias a encontrar trabajo con un sueldo decente, una sanidad que puedan pagar, una jubilación digna. En los programas en los que la respuesta(A) sea sí, seguiremos adelante. En los que la respuesta(A) sea no, los programas se cancelarán. Y los que manejemos(K) el dinero público tendremos que responder(A) de ello -gastar con prudencia, cambiar malos hábitos y hacer nuestro trabajo a la luz del día(V)-, porque sólo entonces podremos restablecer la crucial confianza entre el pueblo y su gobierno.

Tampoco nos planteamos si el mercado es una fuerza positiva o negativa. Su capacidad de generar riqueza y extender la libertad no tiene igual, pero esta crisis nos ha recordado(A) que, sin un ojo atento(V), el mercado puede descontrolarse, y que un país no puede prosperar durante mucho tiempo cuando sólo favorece a los que ya son prósperos. El éxito de nuestra economía ha dependido siempre, no sólo del tamaño(V) de nuestro producto interior bruto, sino del alcance de nuestra prosperidad; de nuestra capacidad de ofrecer oportunidades a todas las personas, no por caridad, sino porque es la vía más firme hacia nuestro bien común.

En cuanto a nuestra defensa común, rechazamos como falso que haya que elegir entre nuestra seguridad y nuestros ideales. Nuestros Padres Fundadores, enfrentados a peligros que apenas podemos imaginar, elaboraron una carta que garantizase el imperio de la ley y los derechos humanos, una carta que se ha perfeccionado con la sangre(K) de generaciones. Esos ideales siguen iluminando(V)el mundo, y no vamos a renunciar a ellos por conveniencia. Por eso, a todos los demás pueblos y gobiernos que hoy nos contemplan(V), desde las mayores capitales hasta la pequeña aldea en la que nació mi padre, os digo: sabed que Estados Unidos es amigo de todas las naciones y todos los hombres, mujeres y niños que buscan paz y dignidad, y que estamos dispuestos a asumir de nuevo el liderazgo.

Recordemos que generaciones anteriores se enfrentaron al fascismo y el comunismo no sólo con misiles y carros de combate, sino con alianzas sólidas y convicciones duraderas. Comprendieron que nuestro poder no puede protegernos por sí solo, ni nos da derecho a hacer lo que queramos. Al contrario, sabían que nuestro poder crece mediante su uso prudente; nuestra seguridad nace de la justicia de nuestra causa, la fuerza de nuestro ejemplo y la moderación que deriva de la humildad y la contención.

Somos los guardianes de este legado. Guiados otra vez por estos principios, podemos hacer frente a esas nuevas amenazas que exigen un esfuerzo aún mayor, más cooperación y más comprensión entre naciones. Empezaremos a dejar Irak, de manera responsable, en manos de (K) su pueblo, y a forjar(K) una merecida paz en Afganistán. Trabajaremos sin descanso con viejos amigos y antiguos enemigos para disminuir la amenaza nuclear y hacer retroceder el espectro del calentamiento del planeta. No pediremos perdón por nuestra forma de vida ni flaquearemos en su defensa, y a quienes pretendan conseguir sus objetivos provocando el terror y asesinando a inocentes les decimos que nuestro espíritu es más fuerte y no podéis romperlo; no duraréis más que nosotros, y os derrotaremos.

Porque sabemos que nuestra herencia multicolor es una ventaja, no una debilidad. Somos una nación de cristianos y musulmanes, judíos e hindúes, y no creyentes. Somos lo que somos por la influencia de todas las lenguas y todas las culturas de todos los rincones de la Tierra; y porque probamos el amargo sabor(K) de la guerra civil y la segregación, y salimos de aquel oscuro(V) capítulo más fuertes y más unidos, no tenemos más remedio que creer que los viejos odios desaparecerán(V) algún día; que las líneas tribales pronto se disolverán(K); y que Estados Unidos debe desempeñar su papel y ayudar a iniciar una nueva era de paz.

Al mundo musulmán: buscamos un nuevo camino hacia adelante, basado en intereses mutuos y mutuo respeto. A esos líderes de todo el mundo que pretenden sembrar (K)el conflicto o culpar de los males de su sociedad a Occidente: sabed que vuestro pueblo os juzgará por lo que seáis capaces de construir, no por lo que destruyáis. A quienes se aferran(K) al poder mediante la corrupción y el engaño y acallando(A) a los que disienten, tened claro que la historia no está de vuestra parte; pero estamos dispuestos a tender la mano si vosotros abrís el puño.

A los habitantes de los países pobres: nos comprometemos a trabajar a vuestro lado para conseguir que vuestras granjas florezcan y que fluyan aguas potables; para dar de comer a los cuerpos desnutridos y saciar las mentes sedientas. Y a esas naciones que, como la nuestra, disfrutan de una relativa riqueza, les decimos que no podemos seguir mostrando indiferencia ante el sufrimiento que existe más allá de nuestras fronteras, ni podemos consumir los recursos mundiales sin tener en cuenta las consecuencias. Porque el mundo ha cambiado, y nosotros debemos cambiar con él.
Mientras reflexionamos sobre el camino que nos espera, recordamos con humilde gratitud a esos valerosos estadounidenses que en este mismo instante patrullan desiertos lejanos y montañas remotas. Tienen cosas que decirnos(A), del mismo modo que los héroes caídos que yacen en Arlington nos susurran(A) a través del tiempo. Les rendimos homenaje no sólo porque son guardianes de nuestra libertad, sino porque encarnan(K) el espíritu de servicio, la voluntad de encontrar sentido en algo más grande que ellos mismos. Y sin embargo, en este momento -un momento que definirá a una generación-, ese espíritu es precisamente el que debe llenarnos(K) a todos.

Porque, con todo lo que el gobierno puede y debe hacer, a la hora de la verdad, la fe y el empeño del pueblo norteamericano son el fundamento supremo sobre el que se apoya(K) esta nación. La bondad de dar cobijo a un extraño cuando se rompen los diques, la generosidad de los trabajadores que prefieren reducir sus horas antes que ver cómo pierde su empleo un amigo: eso es lo que nos ayuda a sobrellevar los tiempos más difíciles. Es el valor del bombero que sube corriendo por una escalera llena de humo, pero también la voluntad de un padre de cuidar de su hijo; eso es lo que, al final, decide nuestro destino.

Nuestros retos pueden ser nuevos. Los instrumentos con los que los afrontamos pueden ser nuevos. Pero los valores de los que depende nuestro éxito -el esfuerzo y la honradez, el valor y el juego limpio, la tolerancia y la curiosidad, la lealtad y el patriotismo- son algo viejo. Son cosas reales. Han sido el callado(A)motor de nuestro progreso a lo largo de la historia. Por eso, lo que se necesita es volver a estas verdades. Lo que se nos exige ahora es una nueva era de responsabilidad, un reconocimiento, por parte de cada estadounidense, de que tenemos obligaciones con nosotros mismos, nuestro país y el mundo; unas obligaciones que no aceptamos a regañadientes sino que asumimos de buen grado, con la firme convicción de que no existe nada tan satisfactorio para el espíritu, que defina tan bien nuestro carácter, como la entrega total a una tarea difícil.

Éste es el precio y la promesa de la ciudadanía.

Ésta es la fuente de nuestra confianza; la seguridad de que Dios nos pide que dejemos huella(K) en un destino incierto.

Éste es el significado de nuestra libertad y nuestro credo, por lo que hombres, mujeres y niños de todas las razas y todas las creencias pueden unirse en celebración en este grandioso Mall y por lo que un hombre a cuyo padre, no hace ni 60 años, quizá no le habrían atendido en un restaurante local, puede estar ahora aquí, ante vosotros, y prestar el juramento más sagrado.
Marquemos, pues, este día con el recuerdo de quiénes somos y cuánto camino hemos recorrido. En el año del nacimiento de Estados Unidos, en el mes más frío, un pequeño grupo de patriotas se encontraba apiñado en torno a unas cuantas hogueras mortecinas a orillas de un río helado. La capital estaba abandonada. El enemigo avanzaba. La nieve estaba manchada de sangre. En un momento en el que el resultado de nuestra revolución era completamente incierto, el padre de nuestra nación ordenó que leyeran estas palabras:

"Que se cuente al mundo futuro... que en el más profundo invierno, cuando no podía sobrevivir nada más que la esperanza y la virtud... la ciudad y el campo, alarmados ante el peligro común, se apresuraron a hacerle frente".

América. Ante nuestros peligros comunes, en este invierno de nuestras dificultades, recordemos estas palabras(A) eternas. Con esperanza y virtud, afrontemos una vez más las corrientes heladas y soportemos las tormentas que puedan venir. Que los hijos de nuestros hijos puedan decir(A) que, cuando se nos puso a prueba, nos negamos a permitir que se interrumpiera este viaje, no nos dimos la vuelta ni flaqueamos; y que, con la mirada puesta en el horizonte(V) y la gracia de Dios con nosotros, seguimos llevando hacia adelante el gran don de la libertad y lo entregamos a salvo a las generaciones futuras.

Gracias, que Dios os bendiga, que Dios bendiga a América".

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