miércoles, 11 de septiembre de 2013

Análisis del Discurso de Obama sobre Siria desde el punto de vista de su Oratoria


Ayer el presidente del gobierno de EEUU, Barack Obama dio un discurso especial a la nación sobre Siria. En este blog no vamos a hacer un análisis político de las palabras de Obama sino una disección de su alocución desde el punto de vista de la Oratoria. Para ello vamos a distinguir entre la forma y el fondo. 

FORMA:

- LUGAR:  El discurso tiene lugar en el salón de la Casa Blanca especialmente dedicado a las comparecencias televisivas del presidente, cuando el mensaje se emite a la nación en "prime time", en directo. Se trata por tanto de discursos sobre temas importantes y serios los que se transmiten a través de este lugar. Según la Programación Neurolingüística (PNL)el empleo de diferentes lugares para realizar distintos tipos de intervenciones públicas,repitiendo siempre el mismo "tono" del discurso, permite a la audiencia reconocer el "tipo" de alocución que se va a hacer, y por tanto, prepararse mejor para lo que va a escuchar. Por tanto, sólo ver al presidente ahí ya nos indica que va a ser un discurso de poca retórica, de poca sonrisa y muy explicativo. 

- VESTIMENTA:  Barack Obama solo utiliza dos colores en sus trajes, el azul y el negro. Él mismo indica que es por comodidad, aunque también tiene su explicación psicológica: Obama es kinestésico/auditivo, muy poco visual (según la PNL) por lo que no le importa la moda, sino la comodidad. Cómo él mismo dice: "No quiero pasar más tiempo para decidir de qué color me pongo el traje". En este caso, el color elegido es el negro, normal, dado el carácter de MUY SERIO del discurso a realizar.

- LENGUAJE NO VERBAL: Obama pretende en esta comparecencia mostrarse serio, firme y ganar credibilidad ante la opinión pública. Para ello va a emplear un lenguaje no verbal de gestos rotundos. Su cuerpo, excepto en algunos movimientos escasos, se mantiene en la denominada en PNL "postura de neutralidad", con los pies fijos al suelo, las caderas equilibradas y la espalda estirada. El presidente ya tiene bien tomada esta postura, la tiene "anclada" como se dice en PNL, porque siendo kinestésico su postura natural es más hacia adelante. Sin embargo, cuando va a realizar una intervención pública, adquiere de manera normal la postura de neutralidad y ya no la cambia. Su mirada va al frente, está leyendo el telepronter situado en la cámara que le está grabando. Manteniendo los ojos en ella el mensaje está llegando a los telespectadores, su audiencia. Los gestos: su condición de kinestésico/auditivo explican que no emplee amplios gestos con las manos sino más bien escuetos. Es fácil verle mover una mano casi cerrada, sujetándose el dedo índice con el pulgar, muchas veces la mano izquierda ya que hay que recordar que el presidente Obama es zurdo. Otro de los gestos que emplea en este discurso es mover las manos abiertas por encima del atril. Su cara demuestra muy pocos gestos, se muestra muy serio, el tema así lo indica, y sólo se relaja un poco cuando explica cómo a él no le gustan las guerras, por ejemplo. 

- LENGUAJE PARAVERBAL: Una vez más la PNL nos ayuda a comprender el uso que el presidente de EEUU hace de su lenguaje paraverbal. La voz kinestésica de Obama (despacio y bajo al hablar) es muy útil para la realización de este tipo de discursos en los que tiene que enviar un mensaje serio y que llegue al corazón de las personas que le escuchan. Su característica de auditivo hace que sepa emplear muy bien los silencios y las pausas.

FONDO:

- LENGUAJE VERBAL: Como indicaba al comenzar este texto, no se espera, por el lugar donde se realiza el discurso y el tema, que vaya a ser un discurso "bonito", con esa retórica o esos "guiños" simpáticos que a veces Obama acostumbra a hacer en otros entornos más relajados. 

Comienza el discurso yendo directamente al grano: "Esta noche vengo a hablaros de Siria". Y hace un repaso a cómo empezó el conflicto en Siria hace dos años y cómo EEUU ha dado soporte humanitario en este tiempo. Destaca que durante este tiempo ha recibido peticiones para intervenir en Siria pero establece: "nosotros no podemos resolver las guerras civiles de otros". Inmediatamente después menciona el incidente del 21 de agosto, cuando se produjo el ataque con armas químicas. El presidente tiene claro que han sido las fuerzas militares del país y así lo deja saber. Menciona las imágenes que se han visto de personas gaseadas, "ese padre que coge a su hijo muerto y le implora que se levante y ande". Este pequeño fragmento de "storytelling" le sirve para acercar el problema a los ciudadanos que le escuchan, a los padres y madres que pueden imaginarse la tragedia de perder un hijo en una guerra, pero además, sufriendo una muerte tan terrible. Se pone muy serio indicando que el uso de las armas químicas es una "violación de las reglas de la guerra", "un crimen contra la humanidad" y que se "han sobrepasado los límites". Como él mismo indica no es la primera vez que se emplean armas químicas, se hizo en la 1ª y en la 2ª G.M. e indica especialmente en este caso: "los nazis usaron el gas para matar a la gente en los hornos del Holocausto". Posiblemente es un mensaje "sutil" enviado a los judíos estadounidenses. Explica muy bien cómo se creó un acuerdo internacional que prohíbe estas armas. Y cómo él dice, ese acuerdo se "violó" el 21 de agosto. 

Barack Obama explica entonces que están seguros de que fue Assad quién empleó las armas químicas contra su pueblo. Indica que saben que el día antes del ataque se recogió el gas y se repartió entre las tropas próximas al lugar de los hechos y cómo se utilizaron en la jornada siguiente. Ante la evidencia, según Obama, del uso de armas químicas: "la pregunta es" dice, "¿qué va a hacer Estados Unidos de América, junto con la comunidad internacional?". Y añade, para aproximar el problema a los estadounidenses: "lo que le ha pasado a esa gente no es solo una violación de las leyes internacionales sino una amenaza a nuestra propia seguridad". A continuación explica que si se deja que este tema pase puede haber otros ataques químicos, no sólo en Siria sino en otros países. Esa proliferación de armas químicas puede llevar, según Obama, a que en algún momento determinado esas armas lleguen a grupos terroristas. También establece que incluso podrían llegar a proliferar las armas nucleares, con el consiguiente peligro que ello supondría. En ese sentido menciona a Irán como uno de los países que podría querer tener armamento nuclear. Ante esta circunstancia, Obama, con gran firmeza indica que debido a que podría amenazar a la seguridad nacional, decidió realizar una intervención en Siria. La idea de la intervención por tanto, sería que Al Assad supiera que no puede volver a utilizar armas químicas y servir de advertencia al mundo de que no se va a tolerar ese tipo de armas. 

Explica después cómo su decisión de actuar sobre Siria la tomó como "comandante en jefe" de EEUU, aunque al ser un tema de seguridad nacional, decidió hacer partícipe de ello al Congreso. "Creo que la democracia es más fuerte cuando el presidente cuenta con el apoyo del Congreso". De esta manera Obama responde a aquellos que le han acusado de "blando" o de "poca autoridad". 

Poniéndose en la piel de las personas que le escuchan Obama indica que sabe que no va a ser popular en su país, después de las guerras de Iraq y Afganistán, cualquier iniciativa que suene a guerra. E introduce aquí la frase que más ha repetido en los últimos días y que es una realidad: "He pasado cuatro años y medio en terminar guerras, no en comenzarlas". Indica que sabe que lo que EEUU necesita es concentrarse en su reconstrucción y resolver sus problemas económicos, educativos, etc. 

A continuación indica que va a responder a las preguntas que mucha gente le ha hecho sobre este tema, tanto en el Congreso como a través de las inquietudes de la gente de la calle. Entre ellas, la pregunta de si esta intervención no podría llevarles a otra guerra. Obama reconoce que está de acuerdo en que EEUU está harto de guerras. Su respuesta es rotunda: "no vamos a poner una bota americana en Siria". Explica cómo la intervención sólo tendría como objetivo terminar con el uso de armas químicas. 

Otra de las preguntas es por qué entrar en Siria y no ir a por el presidente del país. Y Obama responde con absoluta rotundidad: "no creo que nosotros debamos quitar a otro dictador por la fuerza" (en alusión a Iraq) sino dejarle claro que no puede usar armas químicas. 

Así continúa su discurso, explicando las dudas que le han llegado sobre la gente. Otra cuestión importante, planteada también aquí en Europa es por qué meterse en una guerra que puede ayudar a ganarla a gente más extremista que Assad. Obama reconoce que puede ser cierto, que hay extremistas entre los rebeldes y menciona directamente a Al Qaeda, indicando que habría más peligro en la zona si este grupo terrorista se diera cuenta de que cualquiera puede hacer lo que le plazca. Otra de las cuestiones que le han planteado al presidente sus ciudadanos es que EEUU no debería ser la "policía del mundo", y él contesta que está de acuerdo. Indica que de hecho, cuando ha surgido la posibilidad de una solución diplomática al asunto y Rusia ha planteado que Assad entregue las armas químicas, éste ha reconocido que las tiene y que firmará el acuerdo internacional para no usarlas. Evidentemente surge ahora la posibilidad de hacer algo por la vía diplomática antes de tomar la decisión de la intervención. Obama anuncia entonces que ha pedido al Congreso que posponga la votación sobre la intervención en Siria, mientras se intenta la vía diplomática. 

Obama anuncia que ya está hablando con los líderes europeos para conseguir una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para que Siria entregue sus armas químicas y abandone la idea de su uso. Además se va a esperar al informe que la ONU realizará sobre las muestras recogidas del ataque del día 21 y se mantendrá la presión sobre Al Assad. 

Aprovecha en los últimos minutos del discurso para dar las gracias a los militares y sus familias por su fuerza y sacrificio. 

Y termina indicando tanto a la "derecha" como a la "izquierda" de su país que hay veces que hay que actuar porque la vía diplomática no funciona, pidiéndoles a ambos su apoyo para el futuro. 

Por último, invita a los ciudadanos de EEUU a ver los vídeos de las víctimas de los ataques y les hace una pregunta retórica: "¿En qué clase de mundo viviríamos si ante un ataque así miramos hacia otro lado?", emplea una frase de Roosevelt para indicar la importancia que tiene luchar por los principios y los ideales de EEUU. "No somos la policía del mundo..... pero cuando con un pequeño esfuerzo y escaso riesgo podemos evitar que más niños sean gaseados hasta la muerte y que nuestros propios niños estén más seguros... creo que debemos actuar. Eso es lo que nos hace diferente, eso es lo que nos hace una excepción". 

Respecto al contenido, en mi opinión el presidente habla con firmeza, ganando credibilidad con sus palabras y sus gestos, todo ello le da una gran congruencia. Explica muchas de las preguntas que todos nos hemos hecho respecto a este tema y da una opinión, que podemos estar de acuerdo o no con ella, pero que queda clara tras esta intervención: a Obama no le gustan las guerras, no es una guerra lo que quiere en Siria y va a emplear la vía diplomática para que la intervención no tenga que hacerse; pero si Siria no responde según lo que le indique la comunidad internacional, estará dispuesto a realizar esa intervención sin temblarle la mano en ello. 

Sin entrar en polémicas políticas sobre la postura de Obama en esta crisis sí me gustaría destacar las dotes oratorias que tiene, tanto para dar un discurso emotivo y retórico como en otras ocasiones, o para dar un mensaje serio al pueblo estadounidense, tratando de transmitir credibilidad, seguridad y autoridad.  

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lunes, 1 de octubre de 2012

Comienzan los debates presidenciales en EEUU


El próximo miércoles 3 de octubre tendrá lugar el primer debate entre Barack Obama y Mitt Romney. Será el primero de los tres debates televisivos que se desarrollarán durante la campaña electoral estadounidense. Los siguientes serán los días 11 y 16 de octubre. 

Pero... ¿cómo fueron los debates de la anterior campaña electoral, cuando Obama se enfrentaba al republicano John McCain? Aquí los tienes, comentados por mí. 

1er. Debate presidencial (Obama - McCain)

  
Tuvo lugar en la Universidad de Mississippi, el 26 de septiembre de 2008. La fórmula elegida era de pie, en el atril, los dos senadores enfrentados, y en medio, sentado a una mesa, el moderador. En este caso era Jim Lehrer, periodista de la cadena de televisión PBS. Las condiciones del debate eran: duración 1 hora y 30 minutos; tema: política exterior y seguridad nacional; reparto de los tiempos: dos minutos por respuesta y cinco minutos de debate entre los candidatos para cada pregunta. El debate es una fórmula que obliga al orador a ser muy espontáneo puesto que no puede llevar nada para leer –no hay posibilidad de telepronter-; por ello, lo que se debe hacer es tener los temas muy claros y tratar de ajustar la pregunta que le hagan a la respuesta prevista. En muchas ocasiones lo que se hace es preparar estas intervenciones ensayándolas previamente, incluidas las preguntas que pueden surgir. La idea es que el orador esté dispuesto a contestar rápido y sin titubeos ante cualquier cuestión que le surja. Por otro lado, además el participante debe ir preparado para lo que vaya a decir el contrario, por lo que deberá conocer sus posibles, respuestas, incluso sus potenciales acusaciones para tratar de rebatirlas lo mejor posible. El debate con atril tiene unas características específicas que el orador debe conocer de antemano. En primer lugar, el atril le obligará a no moverse, tiene que estar anclado en el sitio durante el tiempo que dure el acto. La distancia para hablar por el micrófono debe ser la adecuada para que no se lo oiga ni más ni menos que a su oponente. Una de las ventajas de este sistema es que se pueden emplear las dos manos en el lenguaje no verbal, lo cual permite más expresividad que con el micrófono en la mano. En el primer debate de Obama con McCain, el actual presidente de EEUU comenzó muy bien, realizando los agradecimientos oportunos, para después dirigirse a la cámara directamente. Él era consciente de que el debate no era para la gente que estaba en el estudio, sino para los telespectadores que son los votantes a los que se debe convencer. El senador de Illinois estuvo correcto, utilizando muy bien su lenguaje no verbal, debatiendo con elegancia y cordialidad. La anécdota respecto al lenguaje no verbal en este primer debate fue que los dos contertulios no hablaban mirándose a la cara. Jim Lehrer, el moderador, les indicó en varias ocasiones que lo hicieran, pero la mayor parte del tiempo los senadores se dirigían al periodista; poco a poco, consiguió que echaran algún vistazo al otro, pero se nota que les costaba. Una de las cuestiones que habitualmente se pacta son los “momentos de escucha”. Tanto McCain como Obama fueron muy cuidadosos con ese tema y era habitual que cuando esperaban estuvieran escribiendo. Curiosamente, ambos con la mano izquierda puesto que el republicano también es zurdo. En esta ocasión, Obama habló mirando a cámara tanto al principio como al final, en sus primeros minutos y en los últimos, incorporando así a los telespectadores a los que se estaba dirigiendo. Una curiosidad que no pertenece al LNV pero sí a este debate es que en él Obama se refirió a España. Días antes, McCain había hecho unas declaraciones confusas, en las que, ante la pregunta de una periodista sobre su posible reunión con José Luís Rodríguez Zapatero de España, el senador republicano hacía continua referencia a Latinoamérica. Esto llevó a algunos medios de comunicación a dos conclusiones: por un lado, que McCain no tenía claro que España pertenecía a Europa; y por otro, que el republicano no era partidario de encontrarse con el presidente español si llegaba a la Casa Blanca. Ante esta circunstancia, el senador demócrata indicó que era absurda la postura del republicano puesto que España era un país de la OTAN y, por tanto, un aliado, y que si él gobernaba tendría en cuenta a todos los aliados. Al terminar, las esposas de los candidatos salieron a felicitar a sus maridos y saludar al público asistente. 

2º. Debate presidencial (Obama - McCain)

  

Tuvo lugar el 7 de octubre de 2008 en la Universidad de Belmont, en Tennesse. El moderador era Tom Brokaw, de la cadena de televisión NBC. Condiciones: tiempo 1 hora y 30 minutos; todo tipo de temas; dos minutos de respuesta a cada pregunta y un minuto de discusión por cada una. En esta ocasión el formato era completamente diferente; lo que los americanos llaman “town hall”, es decir, de ayuntamiento. En el escenario había dos sillas altas, estilo taburete y mesas pequeñas de la misma altura para los dos candidatos. A su alrededor, sentados en gradas, ochenta ciudadanos cuya función era preguntar a los oradores. Sentado enfrente, con una mesa, el moderador. Las personas presentes en la sala habían presentado sus cuestiones por escrito y el moderador había seleccionado algunas de ellas, tanto de público del estudio como otras enviadas por correo electrónico. Por supuesto, los candidatos desconocen las preguntas. Se sortea quién de los dos comienza.

Una de las ventajas y a la vez inconveniente de este tipo de debates es que los oradores están dotados, por un lado, de más libertad para moverse por el escenario, con el micrófono en la mano. El inconveniente de esta situación es que tienen que estar pendientes de no dar la espalda a las mismas personas durante mucho tiempo. Otra de las desventajas es que, al tener el micro de mano sujeto, no pueden gesticular igual.

En esta ocasión, Obama lo hizo muy bien; cuando la persona del público hablaba, él se dirigía hacia donde estaba, y le llamaba por su nombre, antes de empezar a contestar a su pregunta. Se cambiaba el micro de una a otra mano según el gesto que fuera a hacer, de manera que gesticuló con cierta naturalidad. En algunas ocasiones, al mencionar al senador republicano le señaló directamente con el brazo.
Como el tiempo estaba escrupulosamente medido, el senador demócrata habló más rápido de lo habitual para que le diera tiempo suficiente a decir todo lo que quería, por supuesto.
El actual presidente de Estados Unidos conservó la calma incluso cuando el senador McCain tergiversó sus palabras en un momento dado. El republicano dijo que su oponente había comentado que iba a atacar Pakistán. En ese momento la expresión de Obama fue una gran sonrisa que decía algo así como: “ya están modificando mis palabras”. Cuando terminó su intervención, el senador demócrata pidió la posibilidad de réplica, a la que el moderador se prestó ante la insistencia del actual inquilino de la Casa Blanca de dejar claro ese punto. Así pudo especificar que nunca había dicho que iba a atacar a Pakistán.
Al terminar el debate ambos oradores saludaron al público, uno por uno, mientras sus esposas hacían lo mismo.

3er. Debate presidencial (Obama - McCain)



Se celebró el 15 de octubre de 2008 en la Universidad de Hofstra en el estado de Nueva York. El moderador fue Bob Schieffer, de la cadena de televisión CBS. Condiciones establecidas para este debate: el tiempo destinado era 1 hora y 30 minutos; el tema: economía y política nacional; reparto de los tiempos: dos minutos de respuesta para cada pregunta, cinco minutos de discusión entre ambos candidatos y dos minutos cada uno para finalizar.

El formato elegido en esta ocasión era el de los dos candidatos sentados en una mesa triangular, frente a frente y con el moderador sentado en otro lado de la mesa. Una de las características de la retransmisión televisiva de este debate fue que los dos oradores estaban en pantalla prácticamente todo el tiempo, es decir, mientras uno hablaba al otro se le veía escuchando. Esto tiene la desventaja de que tienen controlar su LNV continuamente para que no aparezcan poniendo una mala cara en ningún momento. En general,  aprovechaban para tomar nota y preparar su siguiente intervención. 

En varias ocasiones el senador demócrata asentía con la cabeza cuandoJohn McCain hablaba; en otras, decía que no con ella; en algunas, interrumpió al republicano para contestar, apuntaba cuestiones que su oponente iba diciendo, o hacía alguna indicación al moderador de que quería hablar.

La anécdota del debate fue la continua presencia en él del personaje “Joe el Fontanero”, un individuo que entró en la campaña electoral al encontrarse con Obama en una visita a Ohio y que el partido republicano empleó para criticar al demócrata. Esta historia se contará más extensamente en el capítulo de los discursos.

Este encuentro, quizás por ser el último y porque se celebraba a escasos días de las elecciones, fue el más duro entre los dos candidatos. Debatieron más que nunca. Como en otras ocasiones, los minutos finales los aprovecharon  mirando a cámara, dirigiéndose directamente a los telespectadores para hacer sus intervenciones finales solicitando el voto. 

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martes, 14 de junio de 2011

¿Quieres conocer a Michelle Obama?



Este es el dossier de prensa del libro: "Palabra de Primera Dama. Michelle Obama", que acabo de publicar y que ya está en librerías.

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miércoles, 5 de noviembre de 2008

El discurso como presidente electo de EEUU Barack Obama

Texto del discurso del futuro presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pronunciado en el Grant Park de Chicago ante más de 100.000 personas.



¡Hola Chicago!

Si todavía queda alguien por ahí que aún duda de que Estados Unidos es un lugar donde todo es posible, quien todavía se pregunta si el sueño de nuestros fundadores sigue vivo en nuestros tiempos, quien todavía cuestiona la fuerza de nuestra democracia, esta noche es su respuesta.

Es la respuesta dada por las colas que se extendieron alrededor de escuelas e iglesias en un número cómo esta nación jamás ha visto, por las personas que esperaron tres horas y cuatro horas, muchas de ellas por primera vez en sus vidas, porque creían que esta vez tenía que ser distinta, y que sus voces podrían suponer esa diferencia.

Es la respuesta pronunciada por los jóvenes y los ancianos, ricos y pobres, demócratas y republicanos, negros, blancos, hispanos, indígenas, homosexuales, heterosexuales, discapacitados o no discapacitados. Estadounidenses que transmitieron al mundo el mensaje de que nunca hemos sido simplemente una colección de individuos ni una colección de estados rojos y estados azules.

Somos, y siempre seremos, los Estados Unidos de América.

Es la respuesta que condujo a aquellos que durante tanto tiempo han sido aconsejados a ser escépticos y temerosos y dudosos sobre lo que podemos lograr, a poner manos al arco de la Historia y torcerlo una vez más hacia la esperanza en un día mejor.

Ha tardado tiempo en llegar, pero esta noche, debido a lo que hicimos en esta fecha, en estas elecciones, en este momento decisivo, el cambio ha venido a Estados Unidos.

Esta noche, recibí una llamada extraordinariamente cortés del senador McCain. El senador McCain luchó larga y duramente en esta campaña. Y ha luchado aún más larga y duramente por el país que ama. Ha aguantado sacrificios por Estados Unidos que no podemos ni imaginar. Todos nos hemos beneficiado del servicio prestado por este líder valiente y abnegado. Le felicito; felicito a la gobernadora Palin por todo lo que han logrado. Y estoy deseando colaborar con ellos para renovar la promesa de esa nación durante los próximos meses.

Quiero agradecer a mi socio en este viaje, un hombre que hizo campaña desde el corazón, e hizo de portavoz de los hombres y las mujeres con quienes se crío en las calles de Scranton y con quienes viajaba en tren de vuelta a su casa en Delaware, el vicepresidente electo de los Estados Unidos, Joe Biden.

Y no estaría aquí esta noche sin el respaldo infatigable de mi mejor amiga durante los últimos 16 años, la piedra de nuestra familia, el amor de mi vida, la próxima primera dama de la nación, Michelle Obama.

Sasha y Malia, os quiero a las dos más de lo que podéis imagina. Y os habéis ganado el nuevo cachorro que nos acompañará hasta la nueva Casa Blanca. Y aunque ya no está con nosotros, sé que mi abuela nos está viendo, junto con la familia que hizo de mí lo que soy. Los echo en falta esta noche. Sé que mi deuda para con ellos es incalculable.

A mi hermana Maya, mi hermana Alma, al resto de mis hermanos y hermanas, muchísimas gracias por todo el respaldo que me habéis aportado. Estoy agradecido a todos vosotros. Y a mi director de campaña, David Plouffe, el héroe no reconocido de esta campaña, quien construyó la mejor, la mejor campaña política, creo, en la Historia de los Estados Unidos de América.

A mi estratega en jefe, David Axelrod, quien ha sido un socio mío a cada paso del camino. Al mejor equipo de campaña que se ha compuesto en la historia de la política. Vosotros hicisteis realidad esto, y estoy agradecido para siempre por lo que habéis sacrificado para lograrlo. Pero sobre todo, no olvidaré a quién pertenece de verdad esta victoria. Os pertenece a vosotros. Os pertenece a vosotros.

Nunca parecí el aspirante a este cargo con más posibilidades. No comenzamos con mucho dinero ni con muchos avales. Nuestra campaña no fue ideada en los pasillos de Washington. Se inició en los jardines traseros de Des Moines y en los cuartos de estar de Concord y en los porches de Charleston. Fue construida por los trabajadores y las trabajadoras que recurrieron a los pocos ahorros que tenían para donar a la causa cinco dólares y diez dólares y veinte dólares.

Adquirió fuerza de los jóvenes que rechazaron el mito de la apatía de su generación, que dejaron atrás sus casas y sus familiares para hacer trabajos que les procuraron poco dinero y menos sueño.

Adquirió fuerza de las personas no tan jóvenes que hicieron frente al gélido frío y el ardiente calor para llamar a las puertas de desconocidos y de los millones de estadounidenses que se ofrecieron voluntarios y organizaron y demostraron que, más de dos siglos después, un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no se ha desvanecido de la Tierra. Esta es vuestra victoria.

Y sé que no lo hicisteis sólo para ganar unas elecciones. Y sé que no lo hicisteis por mí. Lo hicisteis porque entendéis la magnitud de la tarea que queda por delante. Mientras celebramos esta noche, sabemos que los retos que nos traerá el día de mañana son los mayores de nuestras vidas -dos guerras, un planeta en peligro, la peor crisis financiera desde hace un siglo-.

Mientras estamos aquí esta noche, sabemos que hay estadounidenses valientes que se despiertan en los desiertos de Irak y las montañas de Afganistán para jugarse la vida por nosotros.

Hay madres y padres que se quedarán desvelados en la cama después de que los niños se hayan dormido y se preguntarán cómo pagarán la hipoteca o las facturas médicas o ahorrar lo suficiente para la educación universitaria de sus hijos.

Hay nueva energía por aprovechar, nuevos puestos de trabajo por crear, nuevas escuelas por construir, y amenazas por contestar, alianzas por reparar.

El camino por delante será largo. La subida será empinada. Puede que no lleguemos en un año ni en un mandato. Sin embargo, Estados Unidos, nunca he estado tan esperanzado como estoy esta noche de que llegaremos.

Os prometo que, nosotros, como pueblo, llegaremos. Habrá percances y comienzos en falso. Hay muchos que no estarán de acuerdo con cada decisión o política mía cuando sea presidente. Y sabemos que el gobierno no puede solucionar todos los problemas.

Pero siempre seré sincero con vosotros sobre los retos que nos afrontan. Os escucharé, sobre todo cuando discrepamos. Y sobre todo, os pediré que participéis en la labor de reconstruir esta nación, de la única forma en que se ha hecho en Estados Unidos durante 221 años bloque por bloque, ladrillo por ladrillo, mano encallecida sobre mano encallecida.

Lo que comenzó hace 21 meses en pleno invierno no puede terminar en esta noche otoñal. Esta victoria en sí misma no es el cambio que buscamos. Es sólo la oportunidad para que hagamos ese cambio. Y eso no puede suceder si volvemos a como era antes. No puede suceder sin vosotros, sin un nuevo espíritu de sacrificio.

Así que hagamos un llamamiento a un nuevo espíritu del patriotismo, de responsabilidad, en que cada uno echa una mano y trabaja más y se preocupa no sólo de nosotros mismos sino el uno del otro.

Recordemos que, si esta crisis financiera nos ha enseñado algo, es que no puede haber un Wall Street (sector financiero) próspero mientras que Main Street (los comercios de a pie) sufren. En este país, avanzamos o fracasamos como una sola nación, como un solo pueblo. Resistamos la tentación de recaer en el partidismo y mezquindad e inmadurez que han intoxicado nuestra vida política desde hace tanto tiempo.

Recordemos que fue un hombre de este estado quien llevó por primera vez a la Casa Blanca la bandera del Partido Republicano, un partido fundado sobre los valores de la autosuficiencia y la libertad del individuo y la unidad nacional. Esos son valores que todos compartimos. Y mientras que el Partido Demócrata ha logrado una gran victoria esta noche, lo hacemos con cierta humildad y la decisión de curar las divisiones que han impedido nuestro progreso. Como dijo Lincoln a una nación mucho más dividida que la nuestra, no somos enemigos sino amigos. Aunque las pasiones los hayan puesto bajo tensión, no deben romper nuestros lazos de afecto. Y a aquellos estadounidenses cuyo respaldo me queda por ganar, puede que no haya obtenido vuestro voto esta noche, pero escucho vuestras voces. Necesito vuestra ayuda. Y seré vuestro presidente, también.

Y a todos aquellos que nos ven esta noche desde más allá de nuestras costas, desde parlamentos y palacios, a aquellos que se juntan alrededor de las radios en los rincones olvidados del mundo, nuestras historias son diversas, pero nuestro destino es compartido, y llega un nuevo amanecer de liderazgo estadounidense.

A aquellos, a aquellos que derrumbarían al mundo: os vamos a vencer. A aquellos que buscan la paz y la seguridad: os apoyamos. Y a aquellos que se preguntan si el faro de Estados Unidos todavía ilumina tan fuertemente: esta noche hemos demostrado una vez más que la fuerza auténtica de nuestra nación procede no del poderío de nuestras armas ni de la magnitud de nuestra riqueza sino del poder duradero de nuestros ideales; la democracia, la libertad, la oportunidad y la esperanza firme.

Allí está la verdadera genialidad de Estados Unidos: que Estados Unidos puede cambiar. Nuestra unión se puede perfeccionar. Lo que ya hemos logrado nos da esperanza con respecto a lo que podemos y tenemos que lograr mañana.

Estas elecciones contaron con muchas primicias y muchas historias que se contarán durante siglos. Pero una que tengo en mente esta noche trata de una mujer que emitió su papeleta en Atlanta. Ella se parece mucho a otros que guardaron cola para hacer oír su voz en estas elecciones, salvo por una cosa: Ann Nixon Cooper tiene 106 años.

Nació sólo una generación después de la esclavitud; en una era en que no había automóviles por las carreteras ni aviones por los cielos; cuando alguien como ella no podía votar por dos razones -porque era mujer y por el color de su piel. Y esta noche, pienso en todo lo que ella ha visto durante su siglo en Estados Unidos- la desolación y la esperanza, la lucha y el progreso; las veces que nos dijeron que no podíamos y la gente que se esforzó por continuar adelante con ese credo estadounidense: Sí podemos.

En tiempos en que las voces de las mujeres fueron acalladas y sus esperanzas descartadas, ella sobrevivió para verlas levantarse, expresarse y alargar la mano hacia la papeleta. Sí podemos. Cuando había desesperación y una depresión a lo largo del país, ella vio cómo una nación conquistó el propio miedo con un Nuevo Arreglo, nuevos empleos y un nuevo sentido de propósitos comunes.

Sí podemos.

Cuando las bombas cayeron sobre nuestro puerto y la tiranía amenazó al mundo, ella estaba allí para ser testigo de cómo una generación respondió con grandeza y la democracia fue salvada.

Sí podemos.

Ella estaba allí para los autobuses de Montgomery, las mangas de riego en Birmingham, un puente en Selma y un predicador de Atlanta que dijo a un pueblo: "Lo superaremos".

Sí podemos.

Un hombre llegó a la luna, un muro cayó en Berlín y un mundo se interconectó a través de nuestra ciencia e imaginación.

Y este año, en estas elecciones, ella tocó una pantalla con el dedo y votó, porque después de 106 años en Estados Unidos, durante los tiempos mejores y las horas más negras, ella sabe cómo Estados Unidos puede cambiar.

Sí podemos.

Estados Unidos, hemos avanzado mucho. Hemos visto mucho. Pero queda mucho más por hacer. Así que, esta noche, preguntémonos -si nuestros hijos viven hasta ver el próximo siglo, si mis hijas tienen tanta suerte como para vivir tanto tiempo como Ann Nixon Cooper, ¿qué cambio verán? ¿Qué progreso habremos hecho?

Esta es nuestra oportunidad de responder a ese llamamiento. Este es nuestro momento. Estos son nuestros tiempos, para dar empleo a nuestro pueblo y abrir las puertas de la oportunidad para nuestros pequeños; para restaurar la prosperidad y fomentar la causa de la paz; para recuperar el sueño americano y reafirmar esa verdad fundamental, que, de muchos, somos uno; que mientras respiremos tenemos esperanza.

Y donde nos encontramos con escepticismo y dudas y aquellos que nos dicen que no podemos, contestaremos con ese credo eterno que resume el espíritu de un pueblo: Sí podemos.

Gracias. Que Dios os bendiga. Y que Dios bendiga a los Estados Unidos de América.

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