martes, 5 de noviembre de 2019

Comparativa de los 5 minutos de oro desde la Oratoria

Tras la experiencia de ayer, de analizar el debate electoral, siempre desde el punto de vista de la Oratoria, a través de 150 tuits en directo, hoy quiero presentaros mis impresiones, sobre los 5 minutos de Oro de los candidatos. Como siempre, mis comentarios son, exclusivamente, desde el punto de vista de hablar en público, no me interesa comentar sobre política. 

Santiago Abascal: Empezó bien, mirando a cámara, bien anclado al suelo, dirigiéndose de usted a la audiencia. Posibles mejoras: hablar de "vosotros" para ser más cercano, y no hacer algunas pausas en algunas palabras, que parecía que se le olvidaba lo que tenía que decir. Él sabe usar una voz más lenta, que le hubiera venido quizás un poco mejor, y que le habría dado más estabilidad física.  

Albert Rivera: Empezó con una pregunta retórica, curiosamente empleando una referencia al "sí se puede" de Obama y de Podemos. Posibles mejoras: habla muy alto y rápido y sin sonreír, con lo cual parece que está echando la bronca si lo ves sin sonido. ¿Se le escapó que va a tener otro hijo? Dijo: "y eso es lo que voy a enseñar a mis hijos". Su sonrisa final parece muy forzada, muy tensa. 

Pedro Sánchez: Comenzó el minuto rechazando cosas que han dicho de él. Posibles mejoras: Aunque parezca que el vídeo está puesto a marcha rápida no es así, hablaba demasiado acelerado, el número de palabras por minuto fue exagerado. Lo ha hecho mejor en otras ocasiones, hablando más despacio, más emocional. Era más un alegato de defensa que un minuto de oro. 

Pablo Casado: Se dirige al "tú" en un primer momento. Posibles mejoras: debería no quitar la mirada de la cámara. Cada vez que en un minuto de oro se mira hacia abajo o a los lados, el orador desconecta. Debería hablar más despacio en ese minuto en el que una voz más lenta la hace más cercana, más emocional. 

Pablo Iglesias: Emplea un storytelling en el minuto de oro. Es una historia emocional. Posibles mejoras: debería haberlo empleado en cualquier otro momento del debate y no precisamente ahí, cuando hay que hablar a cámara. El ir leyendo hace desconectar de la audiencia. Iglesias lo ha hecho mejor en otros debates.

El minuto de oro ideal debería ser, en mi opinión: mirando a cámara todo el tiempo, muy quieto en la postura para que nada distraiga de lo que se está diciendo. Hablando despacio, con voz más baja, más emocional, para llegar mejor al corazón del público; explicando el país que quieres conseguir siendo presidente y sonriendo al final.  

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viernes, 11 de diciembre de 2015

Cómo se gana un debate político

En estos días de campaña electoral que estamos viviendo, con tanto debate político: a dos, a cuatro, a nueve, a dos de nuevo, etc... merece la pena realizar un análisis independiente, no partidista, simplemente desde la Oratoria, sean quienes sean los protagonistas de los que se hable. 

Desde el punto de vista de la Oratoria un debate debe observarse desde muy diferentes ángulos: 

1. Las Claves de la Oratoria
2. La Inteligencia Emocional
3. Los tres tipos de lenguaje
4. La puesta en escena

Vamos a desarrollar cada uno de ellos:

1. Según la Escuela Europea de Oratoria las claves de la Oratoria son 3: naturalidad, humildad y corazón. En este sentido, es fundamental que cada participante en un debate político demuestre estas características. La naturalidad: ser uno mismo, por supuesto, siguiendo unas normas básicas de educación. Un orador demuestra naturalidad cuando no está nervioso, cuando está cómodo en lo que está contando. La humildad: mostrarte sin prepotencia, como una persona que ha llegado a la Política para hacer un servicio a los demás. La humildad sirve también para saber que, aunque seas buen orador, no lo eres siempre en cualquier puesta en escena, y eso te quita prepotencia. El corazón: demostrando que los problemas de los ciudadanos te importan, que los "sientes" de verdad. 

2. La Inteligencia Emocional es básica en la formación que la Escuela Europea de Oratoria da en sus clases de hablar en público. Es FUNDAMENTAL en un debate político porque es la que ayuda al orador a estar tranquilo, a saber gestionar sus nervios, por un lado, y por otro, saber responder a cualquier acusación o ataque de sus oponentes, con serenidad y sin exaltarse. La falta de esta cualidad se nota cuando el orador está moviéndose demasiado en el sitio, cuando no puede dejar el bolígrafo que tiene en la mano, cuando interrumpe a los demás cuando hablan o cuando emplea siempre un tono autoritario al hablar, sentando cátedra en lo que dice. 

3. Los tres tipos de lenguaje: el ser humano emplea en la comunicación tres tipos de lenguaje: verbal, no verbal (el cuerpo y sus gestos) y paraverbal (la voz). Para hacerlo de manera adecuada y dar sensación de credibilidad, el orador debe alinear los tres tipos de lenguaje. Si alguno de estos tres lenguajes es empleado de forma incongruente con los otros, el orador no da sensación de congruencia sino de debilidad, inseguridad, etc... Por eso es fundamental que el orador se muestre bien plantado en el suelo, con sus pies inamovibles, sus manos gesticulando a la misma velocidad que habla, sin ningún elemento en las manos (esto solo habla de nervios) y mirando a sus contrincantes o a cámara según sea necesario en cada momento. Eso desde el punto de vista no verbal. Desde el punto de vista de la voz, el lenguaje paraverbal, el orador debe saber utilizar dos tipos de voz: la visual, más alta y rápida, y la kinestésica, más baja y más lenta. Ambos tipos de voz hacen que esta se adecue al lenguaje no verbal y verbal del orador, dándole credibilidad. Así, si el orador quiere emocionar, es fundamental que hable despacio, bajo y si acompaña lo que dice con colocar una mano en el corazón, mejor. El lenguaje verbal, lo que se dice, por tanto, debe ser congruente con los otros dos tipos de lenguaje para tener credibilidad. 

4. La puesta en escena: aquí el papel de los asesores del político que se presenta a un debate electoral es fundamental. Lo primero que debe hacer un asesor es conocer MUY BIEN a la persona para la que trabaja y, sobre todo, conocer sus debilidades. No a todo el mundo, por buen orador que sea, le va cualquier tipo de puesta en escena. Por ejemplo, si sabes que tu orador se mueve mucho estando de pie, trata de que el evento sea con atril o sentado. Así no se percibirá tanto que está nervioso. Un asesor debe tratar de que la puesta en escena ayude a su jefe y no lo contrario. 

Desde el punto de vista de la audiencia, el formato de los oradores de pie, sin atril y sin sentarse, es el más rico y más agradecido, porque es donde se pueden ver mejor los defectos de cada orador. En cuanto se pone un atril delante, estamos evitando conocer muchas más cosas de los oradores, por lo tanto, perdemos información y les facilitamos el trabajo. En el caso de un debate sentado, perdemos una gran parte del lenguaje no verbal de los oradores, el 50%, ya que no vemos su cuerpo de cintura para abajo. 

El minuto final: Si el debate termina con un minuto final éste hay que tomárselo como un "elevator pitch". Sabes que cada candidato va a hacer el suyo así que tienes que seguir unas normas básicas para ser el triunfador de este minuto: 
- llamar la atención haciendo algo diferente.
- mirar a cámara fijamente (los ojos no pueden moverse hacia los lados)
- emplear la voz kinestésica para llegar al corazón de las personas que te escuchan
- mostrar más que nunca tu naturalidad, humildad y corazón. 
Hay que recordad la frase que dice: "No importa lo que les cuentes, sino lo que les hagas sentir"

En un mundo tan competitivo como en el que vivimos, no dominar estas técnicas supone la imposibilidad de ganar un debate. Por eso, en la Escuela Europea de Oratoria formamos a las personas para que sean oradores completos que puedan ajustarse a todos los requisitos comentados. 

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