jueves, 14 de mayo de 2009

¿Qué hace un orador si suena un móvil en la sala?




Es realmente molesto y una falta de educación el dejar que un teléfono móvil suene durante una conferencia, una rueda de prensa o cualquier otro tipo de acto público. Aunque también hay que ser comprensivo y saber que a cualquiera le puede pasar que se le olvide apagar o silenciar su dispositivo.

En este video de ayer martes, Robert Gibbs, portavoz del presidente Barack Obama, durante su rueda de prensa diaria, hizo algo que algunos ponentes desearían hacer en algunos momentos: quitarle el móvil a un periodista cuando el teléfono sonó en medio de la rueda de prensa. La escena es bastante graciosa, sobre todo porque nada más deshacerse del móvil, es otro el que suena en la sala y el periodista en esta ocasión abandona el lugar ante el riesgo de que su teléfono sea confiscado como el anterior.

En mi caso, y me ocurrió el otro día en una conferencia sobre el libro "El secreto de Obama", prefiero utilizar el sentido del humor e incluir la llamada en la propia ponencia. En mi caso, lo hice preguntando: "¿Es Obama?", lo cual hizo reír al público y salvó la situación. Cada uno tiene sus maneras...

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jueves, 16 de abril de 2009

Oratoria: cómo No resolver un desliz




He aquí una anécdota que a cualquier orador le puede ocurrir en un momento dado, con la consecuencia de que, a veces, es peor cuando se trata de arreglarlo. El pasado martes 14 de abril, en la rueda de prensa habitual de Robert Gibbs, director de Comunicación de Barack Obama, estaba hablando de diferentes temas cuando en el minuto 34'45 le preguntan por la presentación oficial del perro. Gibbs, que no quiere dar muchos datos, dice que si el tiempo lo permite habrá una presentación en el jardín por la tarde, y luego, entre bromas, menciona que no sabe si el perro habla "español" a lo que algunos periodistas le recuerdan que el perro es "portugués" y no "español". Es en ese momento cuando Gibbs comenta: "bueno, está cerca..." con un gesto como indicando que prácticamente es lo mismo. Evidentemente no debía haber ningún periodista español en la sala porque el tema aún no ha trascendido. Está claro que es un error absolutamente "perdonable" pero un director de Comunicación tiene que tener cuidado en cómo reacciona cuando comete un desliz de este tipo.

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