miércoles, 12 de marzo de 2014

Hablar bien en público es cuestión de voluntad

Cierto es que vivimos en un país en el que nos han vendido cuestiones como “el que dirán”, “el sentido del ridículo”, “qué va a pensar la gente”, etc… Esas lindezas que nos hemos oído desde que éramos pequeños nos han perjudicado a la hora de realizar ciertas actividades como hablar idiomas o practicar la Oratoria.
Pero hay razones muy importantes para lograr vencer miedos, ansiedades y nervios, y lanzarse a aprender a hablar en público. Entre ellas, la relevancia que hoy en día tiene estar bien cualificado para ascender en el trabajo. Por otro lado, la repercusión mediática que cualquier intervención pública puede tener en la actualidad es mucho mayor que la haya tenido nunca. Véase el simple ejemplo de la conferencia que tuve el placer de pronunciar el 4 de marzo de 2013 en la Universidad Pública de Pamplona. El aforo no eran más de 60 personas que tuvieron la ocasión de verme “en vivo y en directo”, aunque gracias a la magia de YouTube, ha alcanzado la cifra de 220.000 visualizaciones. ¡Una conferencia de 2 horas!
Y no nos engañemos, no es innato. No nacemos sabiendo hablar en público. Barack Obama comenzó en la Universidad, participando en debates públicos en defensa de la libertad de Mandela y el fin del apartheid. ¿Que si se aprende desde la infancia y la adolescencia es mejor? Sí, claro que lo es. Pero si no lo hemos hecho entonces, cualquier edad es buena para ponerse a ello.
Como suelo decir en mis clases de Oratoria, todas las dificultades para hablar en público se encuentran en los centímetros que hay de un lado a otro de nuestra cabeza. Sí, en nuestro cerebro. Con él fabricamos los nervios, el ponernos colorados, la taquicardia, el sudor de las manos o el temblor de la voz. E igualmente, usando nuestra mente podemos terminar con esos problemas y aprovechar todo nuestro potencial para hablar en público con éxito.
Aprendamos de los niños, eliminando de nuestra conducta el sentido del ridículo o la preocupación por el qué dirán. Si nos liberamos de esas ataduras mentales seremos capaces de hablar en público con soltura e ir mejorando con la práctica.
Precisamente, para desmitificar la Oratoria, la Escuela Europea de Oratoria dispone de un curso intensivo, de viernes tarde (16’30 a 21 horas) y sábado (9 a 19 horas) en Madrid(28 y 29 de marzo) y en Barcelona (25 y 26 de abril). Cualquiera de ellos puede ser bonificado por la Fundación Tripartita. Aquí tienes toda la información.
Estos cursos de hablar en público cuentan con dos elementos diferenciadores frente al resto: el empleo de herramientas de Inteligencia Emocional y Programación Neurolingüística (PNL) que permiten formar al orador como persona y dotarle de los instrumentos más modernos para llegar a su audiencia.
¿Lo que necesitas? Voluntad. ¡Anímate!

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