jueves, 16 de enero de 2014

Una gran oradora cumple 50 años: Michelle Obama

       
Mañana 17 de enero cumple 50 años una de las mejores oradoras actuales, pero pocas personas, fuera de Estados Unidos, lo saben. Aunque es Barack Obama, su marido, el famoso por su ratoria y sus discursos, lo cierto es que Michelle es tan buena oradora como él o mejor incluso. Por eso es una de las mejores asesoras que tiene el presidente de Estados Unidos en cuanto a la manera de dar un discurso. Además, como tiene una gran capacidad de trabajo se prepara sus textos de manera concienzuda para conseguir el resultado esperado, que muevan a las personas que le escuchan.  

Al igual que su esposo, Michelle ha demostrado que cumple las tres reglas básicas de la Oratoria: naturalidad, como ya se ha explicado, hablando siempre claramente de lo que piensa, de lo que siente…; humildad, asimilando que no superior a nadie, ella misma reconoce que su padre le solía decir: “Hay que tratar a la gente con decencia y respeto, aunque no los conozcas o no estés de acuerdo con ellos”; y el corazón. La Sra. Obama se expresa, como ella misma ha reconocido, para llegar a la gente, para transmitir, para comunicarse con las personas que le escuchan.

Además de las tres claves fundamentales, un orador debe saber emplear adecuadamente los tres tipos de lenguaje: verbal, no verbal y paraverbal. Este último se refiere a la voz, el uso que de ella hace Michelle es excelente; Michelle emplea los silencios de forma magistral, comentando anécdotas de la campaña e historias de su vida, que parten de su propio corazón y que llegan, sin problemas, al interior de las personas que componen el auditorio.

En cuanto al lenguaje no verbal, los gestos, Michelle es muy expresiva. Emplea una gesticulación sencilla con gestos muy naturales y sobre todo utiliza su sonrisa para conquistar a su público. También sabe leer adecuadamente el lenguaje no verbal del auditorio. Percibe su estado de ánimo en los primeros minutos en los que se expone ante ellos.

En referencia al lenguaje verbal, es decir, la palabra, la primera dama emplea el sentido del humor de forma inmejorable.  Es difícil que comience un discurso sin hacer un comentario gracioso, ganándose a la gente desde el primer momento. De hecho, el propio Obama reconoce que ella tiene más sentido del humor que él. Y a pesar de utilizar el telepronter, del cual tiene un gran dominio, que le guía a lo largo de su alocución, siempre está dispuesta a improvisar en respuesta a lo que acontezca, a lo que el público diga, dando por tanto una sensación de frescura, a la vez que competencia en sus intervenciones.

El contenido de sus mensajes es siempre algo creíble, sobre todo porque es la propia Michelle la que tiene que confiar plenamente en lo que está diciendo antes de exponerlo. De ahí que sea fácil para ella llegar a su público: si crees en lo que cuentas y lo cuentas desde el corazón la capacidad para transmitir se incrementa.

Tampoco tiene problemas la primera dama estadounidense para transmitir emociones, y de hecho no sólo es capaz de hacer que la gente se ría, sino de que se emocionen con ella cuando cuenta algo triste, o de soltar alguna lágrima si le sale.

Estas cualidades hacen de Michelle Obama una oradora de primer orden, aunque esa faceta no sea aún muy conocida en España. 

Si quieres saber más: "Palabra de Primera Dama. Michelle Obama", de Mónica Pérez de las Heras, publicado por LID Editorial Empresarial. 

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