miércoles, 26 de febrero de 2014

Los niñ@s también pueden aprender a hablar en público

Martín tenía 7 años cuando sus padres decidieron casarse. Tras más de 10 años conviviendo juntos sus progenitores habían decidido dar el paso de unir sus vidas de manera más “oficial”. Para sus hijos, Alba (que entonces tenía 4 años) y Martín lo de organizar una ceremonia no iba con ellos. Salvo por un detalle, los padres del chaval habían decidido que su hijo, de natural extrovertido, simpático, dicharachero y con “dotes de artista”, leyera un pequeño discurso en la boda. Fue fácil convencer al crío y fácil escribir el texto y repasarlo con él durante días. La propia inconsciencia de Martín hizo que no le preocupara lo más mínimo tener que tomar un papel protagonista en el acto del matrimonio. El día llegó por fin y allí estaba él, vestido perfectamente para la ocasión, sentado en un banco en la primera fila del centro cívico. Su inocencia le impedía estar nervioso: era una opción que su cerebro no había barajado. Había ensayado en casa un montón de veces su aparición en un lugar especialmente preparado para él así que, cuando la persona que oficiaba la boda le dio paso, Martín se levantó, se dirigió a su sitio y volviéndose a todas las personas allí reunidas se dispuso a hablar. Sólo entonces fue consciente de que un par de cientos de ojos le miraban, atentos, esperando escuchar su vocecita a través del micrófono que le habían proporcionado. Los ojos del infante se abrieron sorprendidos y… por un momento pareció que no iba a reaccionar. Yo que vivía la situación como espectadora, me pregunté en ese instante si los padres habrían considerado un “plan B” para emplearlo en caso de que el crío no abriera la boca, pero no hizo falta. Después de la sorpresa inicial fijó la mirada en su papel y leyó el texto con la ternura de un niño de 7 años que hace algo porque sus padres se lo han pedido. Fue la primera vez que Martín habló en público.

La verdad es que Martín no lo tenía fácil porque en España no se aprende en el colegio a desarrollar las dotes oratorias como se hace en otros países. Los anglosajones son los que tienen más tradición escolar de hablar en público, de hecho en Estados Unidos se organizan auténticos certámenes de debate, no sólo dentro de la escuela, sino también a nivel estatal para que los chicos aprendan a desenvolverse en público desde pequeños. Eso hace que, cuando llegan a sus puestos de trabajo en el futuro, tienen una experiencia en Oratoria que les permite brillar en sus empresas.

Hace unas semanas, un directivo de una multinacional me explicaba, con tristeza, cómo a pesar de considerar que tenía un gran equipo a su lado, notaba que la falta de habilidades al hablar en público les hacía desmerecer frente a otros directivos de la entidad en otras filiales internacionales. Reconocía además que, en un mundo con en el que vivimos, donde las nuevas tecnologías hacen que cualquier presentación pública llegue mucho más lejos que nunca, conocer las técnicas básicas de Oratoria y poder practicarlas se vuelve ya en algo imprescindible. Estas eran las razones principales por las cuales quería “invertir” en su gente, formándoles en “Oratoria con Programación Neurolingüística”. 

Y qué decir de muchos de nuestros políticos, qué bien les habría venido asistir a clases de hablar en público cuando eran pequeños… quizás ahora mostrarían más seguridad en el encuentro con los medios de comunicación, en los grandes eventos internacionales e incluso en sus propios mítines.   

Esta falta de interés por la Oratoria en muchos colegios públicos y privados ha hecho que, desde hace varios meses, la Escuela Europea de Oratoria se haya planteado la importancia de crear una actividad extraescolar con esta temática. Por ello, a partir del 10 de enero comenzamos a desarrollar en Madrid “Oratoria para niños”, destinado a pequeños de 7 a 12 años. Una vez por semana, una profesora especializada en educación para la infancia, enseñará a los chavales a desenvolverse en un escenario.

Empleando técnicas teatrales, ejercicios de inteligencia emocional, expresión corporal y prácticas de improvisación, los chavales aprenderán a perder nervios y miedos y a ganar seguridad. Además, inculcar a los pequeños la gestión de emociones, la autoconfianza, el compromiso y otras cualidades de la inteligencia emocional, les ayudará a aprender a respetarse a sí mismos y a los demás.

¿Cuánto darías para que tu hijo, tu hija, no tuviera problemas en el futuro, cuando profesionalmente tenga que hablar en público? De ti depende. 

El curso “Oratoria para niños” y el de "Oratoria para Adolescentes" están también diseñados para realizarlos en aquellos colegios que lo contraten para sus alumnos en exclusividad.

Si quieres saber más sobre este curso aquí tienes el enlace de la Escuela Europea de Oratoria donde encontrarás toda la información o pregunta en: info@escueladeoratoria.com Y si tu hij@ tiene entre 13 y 17 años puede apuntarse al curso "Oratoria para Adolescentes". 


La fotografía que aparece en este artículo corresponde a alumnos reales del curso de Oratoria para Niños de la Escuela Europea de Oratoria y contamos para su utilización con el permiso de sus padres. 

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