martes, 10 de marzo de 2009

11 de marzo: una fecha para recordar

Es posible que haya gente que piense que debemos olvidar lo que pasó el 11 de marzo de 2004 en Madrid y, por supuesto, es una opinión muy respetable. Por mi parte yo creo que debemos recordar lo que pasó, ser conscientes de lo que ocurrió, por varias razones. Por un lado, recordar dónde estábamos en aquél momento, cómo nos enteramos, cómo lo vivimos, nos puede servir para darnos cuenta de lo que tenemos, para valorar la suerte que tuvimos de no estar allí.

Yo siempre recordaré el silencio que había en las calles de Madrid al día siguiente. La gente iba absolutamente callada, absorta en sus pensamientos, triste... era una sensación muy extraña y por supuesto, nunca antes vivida. Recuerdo que los compañeros de la Federación Internacional de Periodistas Ambientales (IFEJ) me pidieron que escribiera un artículo sobre cómo se estaba viviendo en Madrid lo que había pasado. En cuanto se publicó en internet comencé a recibir emails de todo el mundo solidarizándose con el pueblo español por lo que estábamos viviendo. Llegaron muchos mensajes de Estados Unidos, especialmente de la ciudad de Nueva York quienes al haber vivido en sus carnes otro atentado terrorista podían comprendernos mejor y se sentían más cercanos.

Otra de las cuestiones que podemos plantearnos en este triste aniversario es la cuestión de las creencias de algunas personas. Vivimos en un mundo donde hay gente que manipula a seres humanos haciéndoles pensar que matar no es tan malo si el fin es bueno. Eso es lo que está ocurriendo con los terroristas de ETA, de Al Qaeda y de cualquier otra organización.

En un documental de la televisión hablaba hoy una joven que vivió el atentado del 11 de marzo. Aunque a ella apenas le ocurrió nada reconoce que desde entonces no soporta el olor a pólvora o a plástico porque le hace revivir aquel momento. Esto es lo que en Programación Neurolingüística se denominaría un "anclaje" negativo. Además, precisamente el olor es de las percepciones que más se recuerdan. Seguramente ese malestar de esta chica podría quitarse realizando una terapia de PNL en la que se le hiciera un anclaje positivo con esos olores para eliminar el negativo. También sigue recordando, según explicó, los gritos de la gente que estaba a su alrededor, es decir, tiene además un anclaje auditivo. En mi opinión la PNL podría aliviar a personas como esta joven que, tras sufrir una experiencia traumática de esas características, tienen anclajes negativos que la Programación Neurolingüística podría aliviar.
Me gustaría que este post sirviera de homenaje para las personas que sufrieron el atentado del 11 de marzo, y todas aquellas que se han visto involucradas en un ataque terrorista en cualquier país del mundo. Ojalá que el hueco que se observa en la fotografía nos haga reflexionar...



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