domingo, 12 de mayo de 2013

¿Por qué escribir para hablar, para seducir?


“Comunicar es depositar una parte de ti en otra persona”. Esta frase llegó a mí a través de twitter. Desconozco su autor pero desde entonces se ha convertido en mi definición perfecta para la palabra comunicación y sobre todo, me gusta en su aplicación a la Oratoria, a hablar en público. Porque estoy convencida de que eso es lo que hacemos cuando nos dirigimos a un auditorio: entregar parte de nosotros, nuestras ideas, experiencias, anécdotas y conocimientos, en las personas que nos escuchan. 

Hoy en día para casi el 90 por ciento de las profesiones se necesita hablar en público. Si eres emprendedor es imprescindible que sepas hacer un elevator pitch para explicar lo que es tu empresa y venderte a posibles clientes. Si eres periodista tu oportunidad actual está en saber escribir discursos con Programación Neurolingüística (PNL), una profesión de presente y futuro. Si eres un profesional que pronuncia conferencias, conocer cómo se hace un Pecha Kucha es básico para aprender a sintetizar y controlar tus tiempos. Si eres político hablar en público es para ti vital, necesitas hablar para seducir... Si diseñas presentaciones visuales para ti o para otros tienes que estar a la última según las tendencias actuales. Y si no empleas la Oratoria en tu vida profesional tu vida personal también te da oportunidades para hacerlo: un brindis en una boda, hablar en la comunidad de vecinos o atender un funeral… 

Una intervención pública debe tener un fin, un objetivo. No hablamos para dejar a nuestro auditorio como estaba, hablamos para moverle desde un estado A a un estado B. Un nuevo estado anímico que le invite a la acción, que le potencie para desarrollarse o que le haga más feliz. De hecho, los grandes momentos de la historia de la Humanidad están marcados por un discurso, las palabras de un hombre o una mujer que han perdurado para ser rememoradas y transmitir un mensaje al mundo. Desde los primeros oradores clásicos hasta los grandes discursos que hoy podemos contemplar en directo a través de Internet, nuestras vidas están influenciadas por lo que han dicho grandes personajes de cualquier ámbito. "Ser presidente no cambia quién eres, revela quién eres" dijo Michelle Obama de su marido, en el discurso que pronunció el 4 de septiembre de 2012 durante la Convención Nacional Demócrata, en plena campaña electoral para renovar la presidencia de su esposo Barack Obama. Una intervención brillante de una mujer cuyo carisma y sus cualidades para la Oratoria –habla en público mejor que Barack- le han otorgado el título del “personaje político más popular de Estados Unidos”. 

Michelle nunca pensó que tendría que dar discursos y sin embargo, ahora le encanta. Y cuando el tema nos apasiona, la experiencia de hablar en público se convierte en algo maravillo. ¡Y a mí me gusta! Disfruto teniendo un público delante, y hacerles vibrar con lo que les cuento. Usando una voz kinestésica para relatar una historia que quiero que les llegue al corazón, haciendo unos silencios que podrían parecer eternos pero que no lo son, porque captan la atención de cada una de las personas que están delante y les hace estar pendientes de los tres tipos de lenguaje -verbal, paraverbal y no verbal-; y empleando una voz visual cuando lo que pretendo es hacerles sonreír con alguna anécdota propia o ajena o alguna broma de las mías... 

“Escribe, habla, seduce”, el libro que acabo de publicar es fruto de ese amor por la Oratoria, no es una publicación más sobre hablar en público. En primer lugar porque es el primer libro escrito en España sobre Oratoria con Programación Neurolingüística e Inteligencia Emocional, y en segundo, porque es una publicación para aprender a escribir lo que tienes que contar en público. Y es que no es lo mismo “escribir para el oído” que “escribir para la vista”. Cuando redactamos un discurso, una presentación, una conferencia, tenemos que considerar que las frases deben ser más cortas, los verbos en voz activa y que los signos de puntuación son sagrados. Si no, cuando vayamos a leerlo no tendremos momentos para respirar. Si lo haces bien, el resultado es tremendo: es la magia de la Oratoria. La capacidad para entregar una parte de ti cada vez que te comunicas en público es proporcional al cariño que recibes después. Te animo a disfrutarlo.

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